Pedro Nieto Fernández es uno de esos triatletas como muchos de nosotros que llevaba meses pensando en su debut en la media distancia. Entrenamientos prusianos y sin saltarse ni uno de ellos con una única ilusión: ser finisher del Pure Triathlon 113 Marina D’Or. Seamos nuevos o veteranos en esto, lo que no somos es tontos, por eso la organización de pruebas como ésta debería tener en cuenta crónicas como las que nos escribe Pedro Nieto de su debut en la distancia. Juzgad por vosotros mismos lo que pasó el sábado en el Pure Triathlon Marina D’Or.

Nosotros solo podemos dar la enhorabuena y las gracias a Pedro por su crónica y por conseguir cumplir su sueño de ser finisher en una distancia que nacía con vocación de 113.

Crónica Pure Triathlon 113 Marina D’Or, por Pedro Nieto

Un año sin parar de entrenar ni siquiera una semana y las seis últimas, de preparación específica para el que sería mi primer Half Ironman, el Pure Triathlon 113 en Marina D’Or, que tuvo lugar este sábado, 22 de octubre.

Mi entrenador y algún compañero de Club Triatlón Molokai me aconsejaron preparar el ICAN de Gandía en lugar del Pure Triathlon, pero por una cuestión de fechas y poder conciliar mejor el trinomio papi-globero-triatleta, finalmente aposté por una competición que si bien arrastraba el lastre y la crítica hacia la organización de la primera edición y, bajo otra marca, de competiciones anteriores, parecía que estaba mejorando en todos los aspectos. Pero como casi todo en esta vida, los detalles al final marcan la diferencia.

Llegué el viernes por la tarde acompañado de mi mujer, nuestra hija, nuestra perra y hasta mi suegra (¡ale, triatleta a lo Paco Martínez Soria!), voy a dejar la bici al box y para mi sorpresa, todo con apariencia muy profesional, pero escaso control. Paso la bici y nadie me revisa frenos y configuración básica, no me piden casco ni nada por el estilo y pienso que lo harán al día siguiente. Coloco dorsales y dejo mi FF (flaca Felt) como un zombie a la intemperie porque la climatología prometía lluvia durante la noche y casi con seguridad, durante la competición. Decido llevar el resto del material pronto al día siguiente a la carpa de cambio y por la noche, enterarme bien de los cambios realizados por los organizadores en las últimas semanas, en los recorridos planteados cuando me inscribí.

Me trago la charla técnica del 226 por aquello de sentirme aún más pro, y comentan que en el circuito de bici, salen algunos kilómetros más por vuelta y ésta es común con el Half y el Olímpico, así que empezamos bien: en lugar de 90K de bici, saldrán 92. También nos dice el Director Técnico (Federación), que precaución porque estará mojado, que hay algún repecho más duro y sobre todo, de nuevo insiste, cautela en la bajada desde Cabanes. Comienza la charla del Half y poco más de lo mismo, saltándose información importante para acortar. A cenar y a descansar.

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Mi hija debe estar más nerviosa que yo y amanece a las 5 de la mañana, duermo 40 minutos menos de lo previsto y desayuno tres horas antes de mi salida, prevista para las 9:04. Cojo todo el material y llego a la transición a las 6:50. Una vez allí, nadie me revisa el casco, nadie me controla la entrada ni la salida, dejo mis bolsas bajo mi dorsal y me quedo embobado, mirando el postureo merecido de alguno.

En un corrillo con varios triatletas, de apariencia élite, con algún oficial y gente identificada con camiseta de organización, se rumorea ya a las 7 AM algo sobre un accidente, que si el circuito estaría o no cortado y me entero de poco más. Me dirijo a la playa, para ver la salida del IM coincidiendo con el amanecer. Son las 8:20 y aún no se ha dado la salida y la gente se impacienta.

El mar está aparentemente más calmado que el viernes y a pesar de que estoy tranquilo por ese segmento, sé que va a haber tráfico por la coincidencia en algunos puntos de la gente más rápida del IM, con los que salgan en tiempo normal del Olímpico y los que nadamos decentemente del Half.

El speaker de la organización avisa de un retraso en la salida porque se ha informado de un accidente en la zona del municipio de Cabanes y hasta que no se retiren los vehículos, no se puede dar la salida, pero tranquiliza a todos diciendo que será en poco tiempo. A mi alrededor, empieza el murmullo y escucho comentarios referentes a la edición anterior, que si las mismas excusas que en tal o cual prueba, que si Sagunto, que si ya están liándola otra vez los del Pure… Son las 9:04, hora prevista de mi salida, los élite del IM aún siguen frente a la salida y los GGEE también. Nadie dice nada nuevo.

Pasadas las 9:20, de nuevo el speaker toma la palabra y dice que no se cuenta con la autorización de Guardia Civil todavía. La gente del Olímpico y del Half empieza a sentarse en la arena, vuelven al guardarropa para abrigarse y el que más y el que menos, empieza a notar ya muy lejano el desayuno. Junto con otra pareja, me acerco andando al primer avituallamiento de la carrera a pie para pedir algo de agua y unos plátanos que llevarnos al estómago. Llega un chico de la organización corriendo diciendo que viene precisamente a eso, a llevar alguna caja con plátanos a la zona de salida porque la gente se queja.

De regreso en la playa, el speaker se acerca de nuevo con una chica de Federación y micro en mano plantea que debido al retraso en la salida, dan a elegir a los participantes del 226, entre acortar el segmento de natación a la mitad (pitos y abucheos) y, viendo la reacción, reducir a 3 vueltas el segmento de bici hasta un total de 135-140K en lugar de los 180 de rigor. Participantes y público no sé si más cabreados o alucinados empiezan a comentar que cómo es eso que nos dan a elegir, que ellos como organización deben imponer la medida que consideren oportuno y punto en boca.

Finalmente, un grupo de élite, entre los que está Iván Álvarez, a la postre vencedor, y parte de la organización, se acercan a conversar con el speaker y jueces. De nuevo, al micro, se dice que se ha comentado con triatletas y que se acorta la bici del Ironman. Finalmente anuncia que se cuenta ya con el permiso de Guardia Civil y que se va a proceder a dar la salida con 15 minutos de diferencia nada más entre Ironman, Olímpico y Half. Explica muy brevemente el caos que reina con las boyas sin saber explicar dónde se debe dar la vuelta y de qué color es la boya en la que se dan los giros… muy profesional todo.

Deprisa y corriendo, calentamos después de algo más de dos horas parados y al agua patos. En élite del 226, Javier Delgado hace el paripé de tomar la salida y salirse del agua a los 30” como gesto de protesta, entre la sorpresa de muchos y los vítores de la mayoría.

El agua perfecta de temperatura, oleaje bastante molesto, salgo del agua y paro el Garmin en la T1, miro la distancia y pienso que sí que he hecho eses, me han salido más de 2.300 metros. Ya pienso en la bici, entro a la carpa de cambio y aquello parecen los grandes almacenes en rebajas. En un pasillo de poco más de un metro y medio de ancho coincidimos Half, Olímpico, Ironman, organización, jueces… Caótico.

En la bici el público me lleva en volandas hasta salir de la zona urbana y en el primer avituallamiento, me creo estar en Kona, qué organizado todo y qué bien los voluntarios. Comienza el recorrido hacia la zona de Cabanes y voy muy pendiente del suelo por si del accidente han quedado restos y por el pavimiento mojado, de momento ni charcos ni restos. Subida tendida y entramos en un auténtico camino de cabras con asfalto muy deteriorado, baches y empiezo a pasar a algún que otro triatleta con pinchazo. En una de las primeras rampas, un oficial avisa de drafting a una grupeta de unos 10. Uno de ellos se encara con el oficial y le dice que cómo no va a haber drafting si “nos habéis soltado todos juntos”. El oficial le contesta muy educado que ellos no han “soltado” a nadie y pasa de largo con la moto. Mi opinión, máximo respeto a los jueces, por favor.

De repente, una rampa que debe ser como el Mortirolo de Oropesa, ¡madre mía que pared! Se me atraganta y no soy el único, incluso algún dorsal amarillo bajo, élite del 226, sufre lo suyo para hacer cumbre. Menuda sorpresita. Juramentos en arameo.

De vuelta a la zona urbana, hay más público que organización, la Policía Local algo pasiva y el triatleta que me precede se hace un recto en una glorieta porque el giro no está ni advertido, ni indicado… al parecer no es el único. Segunda vuelta, bien de piernas, dosificando y de nuevo las rampas que llevan a la temida pared. Me pasa un chico y veo que lleva ¡un auricular!; pienso que es un infiltrado de la organización para controlar el drafting, pero ¡qué narices, va escuchando música! Al poco, nos adelanta otra moto con otro juez y le dice que se los quite, que eso es motivo de descalificación y no pasa nada. Sigo viendo grupetas, gente de equipos que suben y ruedan juntos… ¡una vergüenza!

Al llegar a la T2, menos mal que un voluntario empieza a indicar dónde es el giro al box, porque con unos pequeños carteles a ras de suelo, pretenden que veamos dónde se gira. La Policía Local, meros espectadores.

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Ya sólo quedan 21K, dosifico, camino y corro a ratos para no reventar porque empiezo demasiado fuerte. Me cruzo con Iván Álvarez que ya va en cabeza, con Moi y John (el podio final del 226), más ánimos con amigos y de nuevo, brillantes los voluntarios y público en cada avituallamiento y cada paso por meta. Me quedan unos pocos metros, cojo a Martina en brazos, beso a mi suegra, a mi mujer y termino. ¡Finisher de mi primer Half!

 

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En los momentos posteriores al momento más emocionante como deportista que he vivido hasta la feria, recopilo detalles, esos que marcan las diferencias en la vida. Charlo con unos y otros y a todos, la natación nos ha salido por encima de los 2.200 metros, deduzco que estaba mal medido el circuito. En la bici, de 92 kilómetros a casi todos nos salen 96. Y en el medio maratón, ninguno hemos corrido más de 20 kilómetros.

Vuelvo a escuchar el rumor de si el accidente por el que se retrasó la salida no era tal, que si habían tenido que retrasarla porque Guardia Civil sólo daba cobertura desde las 10 hasta las 18:30… Más detalles, ya por la noche y al día siguiente googleo y no encuentro referencia alguna a ningún accidente reseñable por la zona.

Empiezo a leer redes sociales y las críticas al Pure Triahlon van todas en la misma línea. Sin desmerecer en absoluto a los ganadores a pesar de haber hecho menos distancia (ya quisiera yo algún día volver de Kona y en dos semanas ganar una competición, o ganar en Gandía y en menos de un mes de nuevo al podio), sorprendentemente veo más “dislikes” que likes en todos los post de la organización y muchos comentarios que leo por la mañana, por la tarde, al volver a Madrid, se han eliminado.

La vida son detalles y desde mi humilde visión de papi-globero-triatleta, esta edición del Pure Triathlon 226/113/60 de Marina D’Or, no ha sido ni “Pure”, ni 226/113/60 y bastante alejada de ser un “Triathlon”… Sólo puedo desearles una pronta mejoría.