La natación es, dentro de las tres disciplinas que conforman el triatlón, el deporte de menor impacto. Sin embargo, debido a sus constantes movimientos repetitivos puede ser mucho más lesiva de lo que en principio creemos. Sobre todo cuando nos enfrentamos a épocas de grandes volúmenes. Al igual que el resto de deportes, la natación tiene un serie de lesiones habituales entre los que la practican. Aunque suelen ser lesiones más leves que las de otras disciplinas, si no se tratan adecuadamente pueden convertirse en un verdadero problema. Los hombros y las rodillas son las partes más afectadas por las lesiones más comunes en natación.

Hombro del nadador

Si de algo estamos seguros es de que tarde o temprano acabarás teniendo molestias en el hombro si eres asiduo a esto de la natación. Según el Dr. Sastre, “Las lesiones de hombro representan más de la mitad de las lesiones en natación, la más habitual es el hombro de nadador que se relaciona en un 80% de los casos con el estilo libre“. Una de las lesiones más comunes es la tendinitis del manguito rotador. El movimiento repetitivo que realiza esta articulación puede producir dolor e inflamación debido a una técnica incorrecta que suele ser motivo de la fatiga por uso excesivo.

La mejor prevención que podemos hacer ante esta lesión es una buena corrección de la técnica. Esto se traduce en una menos cantidad de estrés para nuestra articulación. Un punto importante también pasa por no abusar del uso de palas, pues cargan en exceso nuestro hombro.

El tratamiento de la inflamación del hombro es bastante simple. Bastará con algo de hielo y algún antiinflamatorio que ayude a bajar la hinchazón.

Rodilla del nadador

Lesión muy común en los nadadores a braza. Según el estudio Medical Care for Swimmers, “un 75% de ellos terminará padeciéndola a lo largo de su carrera“. Se produce por la amplia patada y la rotación externa de la rodilla durante esta. La repetición contante somete a la articulación a un estrés que puede llegar a causar inflamación. Esto acaba derivando en un dolor en la parte interna de la rodilla que puede llegar a ser crónico.

Se recomienda hacer hincapié en la técnica así como calentar de manera adecuada para que el músculo entre en calor. En este tipo de lesiones es más recomendable la prevención, ya que la recuperación puede ser algo difícil. Pero si llega lo recomendable es tomar un descanso y trabajar la fuerza de otra manera. El uso de hielo e antiinflamatorios puede servir de gran ayuda.

Dolor de espalda

El dolor de espalda puede ser causa de la extensión de esta durante largos periodos. La naturaleza repetitiva de los golpes, la alta posición de la cabeza y la tensión causada por la fuerza requerida en el movimiento de patada para evitar que las caderas y las piernas se sumerjan, dan lugar a una serie de problemas.

Al igual que en las situaciones anteriores, la técnica es la mejor prevención de este tipo de problemas. Nos ayudará a evitar movimientos antinaturales o torpes. El fortalecimiento, el estiramiento correcto y el ejercicio aeróbico regular ayudan a mantener la espalda saludable.

Lágrima del labrum

Se trata de un fase más grave del hombro del nadador. Ocurre cuando esta se deja sin tratar. Es una lesión muy grave y siempre requiere cirugía. Junto con la cirugía, los nadadores necesitarán después un régimen de fisioterapia con el fin de ayudar en la recuperación y prevenir la atrofia muscular. Usualmente se comienza con ejercicios de rango de movimiento antes de pasar al fortalecimiento.

Una lágrima del labrum es la última etapa del hombro del nadador y puede a menudo, aunque no siempre, ser prevenido por las técnicas mencionadas anteriormente.

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