Las semanas de un triatleta suelen ser más o menos parecidas. Si habéis leído La biblia del triatleta la periodización en triatlón es bastante importante, y lo que cambia entre los distintos microciclos suele ser el volumen de las cargas. Así que partiendo de la premisa de que los entrenamientos suelen ser recurrentes, ¿cuáles son las sesiones más importantes?

Las sesiones de resistencia

Esta tipología de entrenamientos construye la base para cualquier carrera de larga distancia, pero también son importantes para carreras de corta distancia: las carreras de resistencia ayudan a mejorar nuestra durabilidad, pero también a reducir la fatiga.

Estos entrenamientos es preferible llevarlos a cabo en superficies semisuaves (caminos por el campo, si es posible) y hemos de tratar de mejorar su calidad a medida que vayamos mejorando nuestra forma física. Es decir, las sesiones a principio de temporada han de ayudarnos a acumular kilómetros, yendo cómodos, pero a medido que avanzan los meses hemos de ir subiendo el nivel, pero siempre a un ritmo que nos permita ir hablando con los compañeros.

Carreras de transición

Los primeros kilómetros de la carrera a pie en cualquier triatlón son vitales para nuestro éxito final: hemos bajado de la bicicleta acelerados, llevamos aún una cadencia alta, y aún quedan unos cuantos kilómetros por delante. Corremos el riesgo, de si no hemos entrenado la transición, esforzarnos demasiado y quedarnos sin fuerzas, o por el contrario no tener preparados los cuádriceps para lo que se nos viene encima (recordemos que los músculos utilizados en bicicleta y carrera a pie son antagonistas, de ahí el dolor de las primeras veces).

Así que las transiciones a carrera a pie hay que entrenarlas. Ya sabemos que todos andamos justos de tiempo, pero con quince minutos de carrera a pie menos de diez minutos después de habernos bajado de la bici, ayudan a crear un fondo que luego en carrera vamos a agradecer un potosí.

El entrenamiento de velocidad

Los entrenamientos de alta intensidad son necesarios para cualquier triatleta: todas las sesiones por encima del umbral nos ayudan a mejorar nuestro ritmo. Está claro que en corta distancia es básico.

La clave está en combinar, a lo largo de la semana, los entrenamientos de series cortas, con los entrenamientos de series largas, buscando trabajar tanto la potencia, como el umbral de lactato.