Lucy Charles nos sorprendió durante el pasado Ironman South Africa cuando la vimos subirse a su S-Works con cubrebotas. Estos cubrezapatillas o escarpines de ciclismo son habituales en las pruebas de ciclistas de contrarreloj debido a sus ventajas aerodinámicas, pero de momento son bastantes inusuales en triatlón.

En alguna ocasión hemos podido ver a triatletas como Sebastian Kienle con cubrebotas de Orca, pero, a diferencia de los de Charles, estos sólo llegaban hasta debajo del tobillo y no cubrían toda la pantorrilla. Lo cierto es que, hasta ahora, por normal general, hemos venido usando cubrebotas como un remedio al frío durante en el invierno y siempre en entrenamientos.

Sin embargo, basta con que la mediática Lucy Charles, actual subcampeona del mundo de Hawaii, hago uso de ellos, marque el mejor parcial de bici y, además, gane la carrera para que todos pongamos la vista de lince sobre esta prenda y empecemos a plantearnos algunas cosas.

Cubrebotas en larga distancia: ¿merece la pena?

A diferencia de los cubrebotas destinados a protegernos del frío , estos escarpines aero están pensados para minimizar las turbulencias que se puedan producir en las hebillas o correas de nuestras zapatillas. Es decir, para reducir la resistencia. Por tanto, como sabemos, a menor resistencia, más facilidad para avanzar.

En este sentido, aunque los cubrebotas están pensados para alisar la superficie de la zapatillas, en los últimos años también se ha trabajado sobre su superficie y su textura para buscar el ahorro de vatios. De hecho, a diferencia de los escarpines habituales, los modelos de “crono” están hechos de lycra y recubiertos con una silicona especial.

Una de las razones que nos llevaría a no usar cubrebotas en larga distancia es el tiempo que perdemos en ponerlos en la T1 (puede ser un poco engorroso) y quitarlos en la T2. Eso tiempo a mayores es de gran consideración en un triatleta profesional, para el que coger o no un grupo de bicicleta puede ser decisivo el día de la carrera. En el caso de una gran nadadora como Charles, hablamos de cierto margen hasta que otra rival alcance la T1, por lo que para la británica no debe suponer una preocupación inmediata.

Lo que dicen los expertos

Xavier Disley forma parte de AeroCoach Ltd, uno de los grandes grupos de profesionales de la aerodinámica en Reino Unido. Ha asesorado a numerosos ciclistas, como el ex campeón británico de contrarreloj Richard Bussell, la también campeona nacional y ganadora de la medalla de bronce en los Juegos de la Commonwealth, Hayley Simmonds y el ganador de la medalla de bronce de los Juegos de la Commonwealth, Hamish Bond.

Disley habla a un ahorro claro de vatios en el uso de cubrebotas aero. El experto en aerodinámica matiza que las ventajas varias varían de una persona a otra, pero que en a una velocidad de 35 km/h se pueden rondar los tres o cuatro vatios de ahorro, lo que equivaldría a dos o tres minutos menos en los 180 kilómetros de un ironman.

Un estudio realizado por Aerosports Research para el portal Velonews sobre 40 kilómetros de contrarreloj completados en 48 minutos arroja un ahorro de 30 segundos para dicha distancia. Por supuesto seamos conscientes de que hablamos de ritmos de profesionales.

Ante el problema de la perdida de tiempo Disley aboga por otras opciones. Para el británico la primera consideración deberían ser las propias zapatillas: “Lo que normalmente recomendamos es primero intentar elegir un modelo de calzado que sea aerodinámico para minimizar el impacto de la aerodinámica”.

Por otro lado frente los cubrebotas altos como los usados por Charles “se pueden usar cubiertas para los dedos que ya están en la zapatilla y obtener algunos de los beneficios sin tener que detenerse y ponérselos”, añade el experto. Una alternativa interesante para usar junto a protectores de pantorrillas.

La opinión de los profesionales

Joe Skipper, bronce en el mundial ITU de Larga Distancia en 2015, es uno de los triatletas que ya ha probado los cubrebotas. De cara al futuro el británico comenta que  “podría usarlos, pero eso dependerá de cuán rápido puedan ponerse y quitarse”.

Otro triatleta, Tim Don, diseño junto con uno de sus patrocinadores, Endura, unos cubrebotas específicos de triatlón el pasado año. “Hicimos uno colocando un cierre hermético. Conseguí que el cierre sea un poco más holgado, porque siempre estoy buscando formas de ir más rápido”, comenta Don.

A Don no le preocupan las penalizaciones de tiempo por ponerse y quitarse el cubrebotas: “Puedes tenerlo preparado a medias en la zapatilla y luego terminar de levantarlo. Yo pude moverlos y quitarlos en movimiento, así que no perdí tiempo en ningún momento”.

Entonces, ¿cubrebotas sí o no?

Las ventajas parecen ser claras: de dos a tres minutos es una cantidad de tiempo a tener en cuenta. Por supuesto hablamos de distancia ironman y de ritmos profesionales. En otras circunstancias sería prácticamente nulo.

Teniendo en cuenta que un cubrebotas puede rondar unos 40€ y que la pérdida de tiempo no parece excesiva frente al ahorro de tiempo puede que a partir de ahora comencemos a encontrarlos más a menudo en la larga distancia.