Podemos ser prudentes y evitar cualquier tipo de locura, pero a veces no podemos hacer nada para evitar un accidente: un compañero que nos hace el “afilador” sin darse cuenta, una curva donde se nos va la rueda, un bache que sin querer nos hace perder el equilibrio. Quien no haya sufrido en algún momento una caída con la bici que tire la primera piedra. Pero, ¿quién sabe curar heridas de forma adecuada?

Las heridas que nos deja un revolcón con la bici pueden llegar a ser bastantes severas y, sobre todo, molestas. La forma en la que curamos y tratamos estas puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y segura o una mala y prolongada cicatrización. Por eso te dejamos a continuación cuatro pasos clave a seguir para lograr una buena cura.

Lavar la herida adecuadamente

Lo primero de todo es limpiar al herida con agua, ya sea de una botella limpia o de una fuente cercana. Para las heridas muy sucias se debe de usar algún limpiador de heridas, hay algunos como Skintegrity Wound Cleaner. No hay que usar peróxidos (agua oxigenada) ni frotar fuerte.

Si en alguna herida observas glóbulos de grasa o un corte profundo, es probable que necesites puntos de sutura; en ese caso acude a un médico.

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Venda la herida

Para el tratamiento de heridas menores se recomienda aplicar una capa gruesa de antibiótico, seguido de un apósito antiadherente y un trozo de gasa para asegurar el apósito. Cámbialo diariamente hasta que cure.

En heridas de profundidad media usa una capa delgada de antibiótico en el área central de la herida. Luego aplica un vendaje transparente y cúbrelo con una gasa para asegurarlo. Puedes mantener el vendaje durante varios días. Cuando lo cambies, limpia suavemente la herida.

Para heridas más profundas simplemente aplica un vendaje Duoderm a prueba de filtraciones directamente sobre la herida y sella los bordes lo mejor que puedas. El apósito se convertirá en un gel debajo y se puede dejar durante una semana más o menos”.

Controla la curación

A medida que la herida se cura, debería ser menos dolorosa todos los días. Cualquier aumento de dolor, hinchazón, enrojecimiento o secreción maloliente podría ser un signo de infección. En estos casos es posible que necesites antibióticos y cambios en el apósito, así que asegúrate de que lo vea un médico.

Reduce la cicatrización

Cada vez que rasgas tu piel, estás en riesgo de una cicatriz. Para minimizar el riesgo, masajea la herida regularmente con alguna crema humectante una vez que sane. Se recomienda hacerlo dos veces al día durante unos minutos cada vez. “Esto es debido a que el masaje ayuda a romper el tejido cicatricial y la crema hidratante hidrata la piel nuevo”, explica Roz McGinty, triatleta y enfermera especialista en cirugía plástica, al magazine Bicycling.com. McGinty también sugiere aplicar crema, gel o cinta de silicona de dos a cuatro meses después de una lesión. “Es particularmente efectivo para las cicatrices oscuras, rojas o elevadas”.

Si quieres que tus cicatrices se noten menos, evita el sol: los rayos UV aumentan la pigmentación y pueden empeorar su cicatriz. Aunque lo ideal es hacerlo entre 12 y 18 meses después de la lesión, según explica McGinty. Así que al final “muchos de nosotros optamos por usar nuestras cicatrices como insignias de honor”.