Debo ser de los pocos mortales a los que no les gusta la cursa de bombers. Supongo que en el fondo ya me he debido de acostumbrar a las carreras con pocos dorsales, en pueblos o barrios cercanos, en las que el 90% de los participantes saben a lo que va y no tienes que emular a Ribery zigzagueando para esquivar corredores. El año pasado asistí para acompañar a David y a Pablo, y si mal no recuerdo en medio de una tirada larga; este año la excusa era hacerles de liebre para que hiciesen buena marca.

La cosa es que hoy me reafirmo en mi idea y es más que probable que tarde en volver a correr bombers: Es una carrera con un recorrido precioso, fácil, que si te pones en serio puedes hacerlo con marca -ahí radica me imagino su atractivo- pero en el que o sales en los primeros cajones, o hasta que termina Paralelo no puedes correr cómodo; en el que el afán por salir en los medios hace que cada año haya más participantes y en el que el precio (18 pavos por un diez kilómetros, tela), es para pensárselo dos veces.

Dicho ésto, me había planteado la carrera como un mero entrenamiento para el Maratón de Madrid, así que la idea era levantarme a las seis de la mañana, aparcar en la oficina y dar dos vueltas al recorrido sin que nadie me molestase, a ritmo de maratón, y dar una tercera vuelta junto a Pablo (David ha sido baja finalmente por la microrrotura en el gemelo) llevándole a ritmo para hacer 53′.

He llegado a Plaza Tetuán a las siete y veinte -nadie por la calle, exceptuando a los bienaventurados que vuelven a esas horas de fiesta- y he bajado trotando hasta la salida. Lo primero que he pensado es que hay que reconocer la capacidad innata que tiene la gente de Nike para organizar eventos. Jumbotrón, banda de música, cámaras panorámicas… Todo montándose a esas horas. He empezado sobre las siete y media, y mi intención era llevar ritmo de 5’10” el kilómetro. He salido cumpliéndolo, aunque me he notado cansado de piernas. Ayer entrené cuatro horas (tres de bici, más 7 kms de carrera a pie y algo de aparatos), y en toda la semana acumulo catorce. Tela.

La primera subida a Pararelo me ha costado, e incluso he pensado que qué tirada larga ni qué niño muerto. Que yo volvía al parking, me iba a casa con @juditizquierdo y aquí paz y después gloria. Afortunadamente al entrar en Gran Vía, plano, me he encontrado mejor. La cursa de bombers tiene una ventaja: una vez que pasas Paralelo, se te pasa en un suspiro.

Vuelta por Caspe, subida por Sant Pere -con los camiones descargando el avituallamiento del km ocho- y bajada relajada por Via Laietana, mientras hablaba por whatsapp con Gelo. Primera vuelta en 51’49”.

En la segunda me he encontrado mucho mejor e incluso hasta me he divertido, en un deja vú de diez kilómetros. Segunda vuelta en 50’20”. Freno, búsqueda de Pablo y Gelo y estiro piernas. Me duelen los gemelos, y tengo miedo de que se me bloqueen al enfriarse. Subo a por la camiseta para la carrera y me doy cuenta de que no tengo dorsal, con lo que tengo que salir en más de sesenta. Oh alegría. No puedo ayudar a Pablo y encima voy a tener que ir esquivando gente.

Nota mental: no soporto a la gente que aplaude, que anima o canta al son de la música en estos macroeventos. En las salidas me gusta estar concentrado, en mi mundo, y estas masificaciones me descontrolan y ponen de mala leche.

He cruzado el arco de inicio cuando la carrera llevaba ya quince minutos. No iba a pillar a Pablo ni haciendo MMP. He intentado avanzar rápido, pero era completamente imposible. Paseo Colón era como un atasco en la autovía camino de Lloret. He entrado en Paralelo asumiendo que sólo me quedaban nueve kilómetros de mi tirada larga, y me he despreocupado. Pese a ello al entrar en Gran Vía, con más espacio, he podido acelerar. Me ha sorprendido poder coger ritmo de 4’20”, teniendo en cuenta lo que llevaba acumulado. El resto del recorrido lo he hecho disfrutando del hecho de adelantar gente como si no hubiera mañana. He alcanzado la liebre de 65′, la de 60′ y la de 55′ en Via Laietana. He hecho el último kilómetro en 4’09”. Para ser -en teoría- mi km 33 del entrenamiento, no está mal.

En línea de meta, 49’22”, lo que suma en los 30kms de mis tres cursas de bombers 2h28′. Teniendo en cuenta que quedan dos semanas para Madrid, muy contento.

Estas dos próximas semanas, a bajar el ritmo.