Antes de su tercer puesto en Kona, a David McNamee le conocíamos por su victoria en Challenge Salou y por ser compañero de entrenamientos de Jan Frodeno. Pero seamos sinceros, por poco más, pese a haber tenido resultados de enjundia en la larga distancia. Sin embargo, desde que logró subirse al podio no para de conceder entrevistas y aparecer en medios especializados. El último, Triathon Magazine Canada, donde el escocés habla de su día a día en Girona, de su experiencia en Hawaii y de como vislumbra la próxima temporada.

«Siempre supe que terminaría mi carrera en pruebas ITU muy joven«, comenta al echar la vista atrás y recordar sus años de Series Mundiales, donde su mejor resultado fue una segunda plaza en la Gran Final Junior de 2011, disputada en Pekin. «Siempre me había sentido atraído por las pruebas Ironman, el sufrimiento de la larga distancia me gusta más que las pruebas cortas e intensas«.

David comenzó en triatlón a muy corta edad, y dado el poco bagaje que hay en Escocia en triatlón, pronto comenzó a destacar. «Me ofrecieron unirme a la selección nacional y finalmente escogí universidad en base a la ubicación del Centro de Alto Rendimiento«. A partir de ahí, competiciones a lo largo de todo el planeta hasta que a los 26 años, en 2014, tras disputar los Juegos de la Commonwealth, dijo basta. Dejó a su entrenador de por entonces, Joel Filliol -el mismo de Mario Mola-, y se centró en la larga distancia.

En su primera temporada en la categoría se hizo con la victoria en Ironman UK. En Kona logró un undécimo puesto y el mejor tiempo en maratón, bajando de 2:50.

David McNamee y Jan Frodeno

«Entrenamos juntos porque queremos, no porque tengamos que hacerlo«, afirma el deportista de Skechers cuando se le pregunta por su estancia en Girona, donde entrena con Jan Frodeno y Nick Kastelein. «No hay un entrenador que nos diga qué hacer, sólo somos nosotros tres». Eso sí, los tres tienen claro quien dirige el grupo: «Jan Marca la paura porque sigue siendo el campeón, y tiene más experiencia. Siempre me fijaré en él«.

Con la vista puesta en Kona, el ambiente es competitivo, principalmente cuando se aprietan. «Una vez que acaba el entrenamiento, somos amigos. En cada sesión nos llevamos al límite, pero después nos apoyamos los unos a los otros«. Así se vio en la última edición de Kona, cuando Frodeno, despojado de toda posibilidad de repetir triunfo, felicitó a su compañero. «La carrera de Jan fue un desastre, pero fue uno de los primeros en darme la enhorabuena«, comenta McNamee.

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