En contra de toda lógica y en contra de las veces que te ha podido echar la bronca tu entrenador, dice la ciencia que la manera más efectiva de dar la brazada durante la fase propulsiva es con los dedos ligeramente abiertos en lugar de con la mano tensa y compacta.

Pero, ¿cuánto es “ligeramente abiertos”? Pues el estudio es bastante exacto. A través de estudios de dinámica de fluidos con modelos 3D de una mano, en la Universidad de Duke, Carlina del Norte determinaron que con una apertura entre dedos de 12 grados (entre 3 y 8mm dependiendo del diámetro de nuestros dedos) la cual corresponde a la posición de la mano relajada, el coeficiente de arrastre aumenta un 8,8%.

¿Y qué quiere decir esto? Pues que este aumento del coeficiente de arrastre se traduce en que vas a poder ejercer un 53% más de fuerza en la fase de agarre y tracción ya que vas a poder mover una mayor cantidad de agua, es decir, como si tuvieses una palma más grande.

Seré breve con la explicación hidráulica de este fenómeno. En resumidas cuentas, hay dos factores clave que afectan a este coeficiente de arrastre de nuestra mano:

  1. La superficie, es decir, lo grande que es la palma de nuestra mano
  2. La capa límite de líquido que rodea a los dedos.

Esta capa límite crea un “efecto malla” entre los dedos que a efectos prácticos sería como tener una palma más grande. Ni que decir tiene que si vamos con la palma completamente abierta este efecto se pierde y la eficiencia de nuestra brazada se va al garete.

Siguiendo con el tema hidráulico (ya acabo aguanta un poco que es interesante), voy a hacer un análisis rápido de la expresión del coeficiente de arrastre:

captura

Siendo  la fuerza de arrastre,  la densidad del fluido,  la velocidad del objeto (nuestra mano) relativa al fluido y  la superficie. Lo que nos dice esta ecuación es que el coeficiente de agarre es inversamente proporcional al cuadrado de la velocidad a la que movemos la mano. Esto explica porque hay muchos nadadores que van más rápido que tú con un ritmo de brazada más lento, ya que producen mayor arrastre. Por eso la natación no solo consiste en mover los brazos muy rápido sino en fijar un punto de agarre y aplicar la mayor fuerza de arrastre moviendo así la mayor cantidad de agua posible. Si quisiéramos entrar en más detalles tendríamos que tener en cuenta el ángulo de incidencia de nuestra mano y si estamos en régimen laminar o turbulento y hablar del número de Reynolds  pero tranquilos, ya valió la chapa de hidráulica por hoy.

Al principio costará acostumbrase al cambio y llevar la mano relajada pero si con algo tan tonto podemos mejorar tanto… merecerá la pena el esfuerzo ¿no? Así que el próximo día que te tires al agua y alguien te diga que lo haces mal le dices que se compre un libro de hidráulica.

A mío que más me ha hecho reflexionar es que si me hubieran explicado hidráulica en la Escuela de Caminos con ejemplos triatléticos igual no hubiera pagado una tercera matrícula…