aficiones

Hace un par de semanas os indicaba las carreras más rápidas de 10 kms para los que buscáis mejor marca personal en Madrid de aquí a fin de año o para más adelante. Pues bien, no le deis más vueltas porque la respuesta es clara, Derbi de las aficiones. No encontraréis nunca un recorrido más cuesta abajo para subir vuestra moral. Tiene tres repechos, ni uno más ni uno menos. El resto es para tirarse a tumba abierta y saber controlar ritmos bajando.

El domingo 15 de noviembre cerca de 12.000 personas -entre ellas yo- nos dábamos cita en el Santiago Bernabéu para correr los 10 kms dentro del circuito de las Sanitas MARCA Running Series en el que se enfrentan las aficiones del Real Madrid y Atlético de Madrid.

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Mi dorsal 163 en el Derbi de las Aficiones

Una carrera, además, con muy buen ambiente. Sin las rivalidades insanas provocadas muchas veces por el fútbol y donde la carrera transcurrió en una perfecta armonía a pesar de los problemillas técnicos que acompañaron la salida. Un poco de calentamiento previo por las inmediaciones del estadio, unos cambios de ritmo para comprobar el estado de piernas y al arco de salida que nos vamos. Allí hay que decir aquello de “no he entrenado apenas”, “tú vete a tu ritmo que yo voy al mío”, “no me esperes y ve a por marca” y las sandeces típicas que solemos decir todos los corredores en la línea de salida. Cada vez admiro más a la gente que se te planta en una carrera y te dice “voy a pulverizar mi mejor marca”, “estoy que me salgo”, “he entrenado como un animal estas semanas”.

Por megafonía no se escuchaba absolutamente nada, era imposible saber lo que querían decir. Pero ya eran las 9 de la mañana y aquello no había empezado. Se produce una salida nula por la zona atlética, algo que nunca había visto en ninguna carrera. Paran a los escapados y volvemos todos hacia atrás. Oigo el himno del Atleti, pero no el del Madrid. En fin, una salida surrealista. El caso es que se escucha bien el pistoletazo de salida y salimos los 12.000 runners a tomar la Castellana.

Empezamos subiendo hacia la plaza de Cuzco. Allí bordeamos la plaza y nos encaminamos hacia una larga bajada por toda la Castellana. Qué pasada, así da gusto correr, todo cuesta abajo. Dejas la Cibeles a un lado y sigues bajando. Y duran, y duran… Giro a la derecha y oh my god, una pequeña cuesta!!! Venga, subimos rodillas y pim-pam, pim-pam. En un momento nos hemos puesto en el kmo de Madrid, Puerta del Sol. Hay cámaras grabando y recuerdo el artículo que escribí diciendo las normas básicas para conseguir tu mejor foto de finisher. Bueno, esto no es la meta, pero me da igual. Sonrío y levanto el brazo como mi amigo Sansón (Diego Rodríguez). Qué bien me lo estoy pasando en esta carrera, las cosas como son. Es una carrera distinta al resto y encima por mitad de Madrid. Continuamos por la calle Mayor hasta el final y giramos en Bailén, nos viene otro repecho de los que ya no estamos acostumbrados. Venga, vamos, rápido que ya se intuye la meta y seguro que después de este último tramo de subida viene otro bajadón. Así es. Una carrera que no defrauda en su recorrido. Última bajada empinada, giro a derecha y ya tenemos el Calderón en el punto de mira. Repecho de unos 300 metros para dar lo mejor de ti al final de estos 10 kms y entrada triunfal a meta.

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El ganador de la carrera individual masculina fue Sergio Salinero (merengue) con 29:54, batiendo el mejor registro de esta prueba homologada. Segundo fue Javier Martínez con 30:40, y tercero Pablo Martín con 30:57.

En femenino las colchoneras coparon el podium con Lorena Sánchez en primer lugar: 35:53, segunda fue Penélope Baños (35:57), y tercera, María Teresa Ruiz Escribano (38:05). No es por nada, pero las colchoneras corremos de lo lindo 🙂

Los padrinos de la prueba, los ex jugadores del Real Madrid y del Atlético de Madrid respectivamente, Paco Buyo y Milinko Pantic, acompañaron a los corredores de sus equipos y fueron los encargados de entregar el premio a los ganadores.

Antes de la entrega de trofeos en el podio, se rindió homenaje a las víctimas de los atentados ocurridos en París. La Marsellesa se escuchó en los aledaños del Vicente Calderón seguida de una gran ovación por parte de todos los runners, merengues y colchoneros.