Cuando vamos a correr o a rodar en bici seguro que no nos olvidamos de llevarnos bebida para no deshidratarnos. Pero la deshidratación no es algo en lo que la mayoría de nosotros pensemos cuando vamos a nadar.  Sin embargo, deshidratarse mientras se nada es más frecuente de lo que la mayoría de los triatletas piensan.

El gran mito: no sudo cuando nado

Partimos de una idea muy común equivocada de base: «no sudo mientras nado», y esto es completamente falso. La sudoración es la respuesta natural del cuerpo al esfuerzo, y ocurre fácilmente tanto dentro como fuera del agua. Los triatletas en una carrera dura pueden perder hasta cuatro litros de líquido por hora en las condiciones adecuadas. Es posible que no sudemos tanto al nadar como al correr o andar en bicicleta, pero en realidad es más probable deshidratarse al nadar.

Cuando vas en bicicleta o corriendo, ves el sudor, sientes el calor, eres consciente de que estás perdiendo líquido y debes beber más agua. Cuando nadas, no sientes tanto calor, pero puede subir tu temperatura corporal y el ritmo cardíaco, lo que tiene que hacernos ver que es necesario reponer líquidos hasta llegar a los niveles adecuados.

La temperatura del agua también puede influir directamente en la deshidratación al nadar. En un artículo publicado en 2011 en Science and Sport, investigadores de la Universidad italiana de Palermo, hicieron participar a un grupo de nadadores de élite en una prueba de 5K a diferentes temperaturas del agua, midiendo sus constantes vitales antes y después. ¿Su conclusión? El aumento de la temperatura del agua de 23 a 32 grados centígrados hizo que los nadadores sudaran el doble.

Protegerse de la deshidratación cuando vamos a nadar no debería ser complicado para ningún triatleta. Empecemos por ir a entrenar bien hidratados, como si fuésemos a correr o a salir en bici. Se puede empezar bebiendo medio litro de agua a primera hora de la mañana y no olvidarnos de llevar el bidón de agua y dejarlo en el borde para ir bebiendo conforme vamos entrenando. Si lo que estamos haciendo es una sesión larga de entrenamiento en piscina, no olvidemos rehidratarnos bien una vez hayamos terminado.

Foto: Facebook//Sebastian Karas

Evitar la deshidratación al nadar el día de la prueba o en aguas abiertas requiere un poco más de planificación. El problema siempre es dónde llevar el bidón, no es tan fácil como en ciclismo. Por eso, la mejor manera de evitarlo es llegar bien hidratado a la salida y asegurarse de tener la bebida lista en la zona de transición para poder beber una vez salgamos del agua.

Si eres propenso a tener calambres mientras nadas, puedes añadir algún suplemento deportivo al bidón. Un estudio de 2005 de la Universidad de Alabama demostró que los deportistas que bebían una mezcla de electrolitos y carbohidratos durante el ejercicio duplicaban con creces el tiempo que podían pasar sin tener calambres. Lo que está claro es que es importante que pruebes todo antes y que escuches a tu cuerpo. Y como decimos siempre, los experimentos, con gaseosa.