De unos años para acá, desde que se puso de moda “eso” de correr y pasó a convertirse en un mero acto social trendy, cada dos por tres algún periódico vuelve a sacar la noticia de que una cervecita es buena después de entrenar. Aquí tenéis un par de ejemplos:

La Runners: ¿Es buena la cerveza para correr mejor?

Beer Runners: Cerveza y deporte.

Pues bueno, a mí estas cosas no voy a negar que me toquen un poco las pelotillas. Si algo he aprendido de Txema Córdoba en esto del deporte, es a desconfiar de inventos y titulares de este calibre, y a ser curioso al respecto. Así que me puse a investigar un rato. Los periodistas de medios generales suelen ser bastante dados a no nombrar las fuentes en que basan sus artículos, arreglándolo todo con un “según un estudio universitario”… Bien. Me puse a buscar ese artículo universitario de marras y terminé encontrándolo: “Idoneidad de la cerveza en al recuperación del metabolismo de los deportistas“, llevado a cabo por la profesora Ascensión Marcos, del Departamento de Metabolismo y Nutrición del CSIC, y por el Dr. Manuel J. Castillo, del Departamento de Fisiología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada.

cerveza

Foto: julia-wagner.com

Hasta ahí, todo normal. Dos investigadores que se juntan para publicar un estudio. ¿Cuál es el problema? Pues el mismo que hay con todos los artículos: quién es el editor, el promotor último. En este caso, el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS), una entidad (y cito textualmente de su web) “de carácter científico cuyo principal objetivo es promover la investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de cerveza y su relación con la salud“.

Es decir, tenemos un artículo que nos habla de los beneficios de la cerveza como recuperador deportivo promovido por una entidad que se dedica a encontrar los beneficios del consumo moderado de la cerveza. Uhm. ¿No os chirría un poco? A mí, mucho. Más si cabe si, continuando con la investigación sobre el artículo, el Centro de Información Cerveza y Salud es una marca registrada de Cerveceros de España, la antigua Asociación Nacional de Fabricantes de Cerveza.

Así que, una vez asumida el enviciamiento del estudio y sus promotores… ¿es la cerveza un buen recuperador? Pues según el artículo en cuestión:

La cerveza, por su composición, características organolépticas y su bajo contenido alcohólico, ingerida en dosis moderadas por personas adultas habituadas a su consumo, puede suponer una bebida alternativa para rehidratarse tras la práctica deportiva. No se han encontrado efectos deletéreos en ninguno de los niveles analizados al compararla con una bebida neutral como es el agua.

Ante esta afirmación, recomiendo el artículo de Raquel Blasco, Doctora en Medicina e Internista del Centro Regional de Medicina Deportiva de la Junta de Castilla y León  (y vallisoletana, que todo suma) en su blog: ¿Es la cerveza una correcta bebida de reposición del ejercicio físico? En él, Raquel define una bebida de reposición como una bebida que:

  1. No debe llevar alcohol en su composición (#ejem)
  2. Debe aportar energía suficiente en el consumo durante y tras la realización del esfuerzo.
  3. Debe contener entre un 6 y un 8% de una mezcla de carbohidratos de elevado índice glucémico.
  4. Debe contener entre 46 y 115 mg de sodio por cada ml (la cerveza no lo cumple)
  5. Debe aportar entre 10 y 25 mgrs de potasio por cada 100 ml.
  6. Debe presentar una osmolaridad cercana a 333 mOsm por kilo.
  7. La relación sodio / potasio debe ser de 4/1 (la cerveza no lo cumple).

Así que como dice el biólogo y nutricionista Juan Revenga, “¿Pueden (o deben) las bebidas alcohólicas estar presentes en una dieta saludable? Lamentablemente con lo que hoy sabemos, la ciencia no tiene las respuestas claras, contundentes y dicotómicas (sí o no) que nos gustaría. Existen infinidad de riesgos conocidos ligados al consumo de bebidas alcohólicas. Al mismo tiempo el consumo moderado de algunas de estas bebidas se ha asociado con mejores indicadores de salud… sin embargo, la evidencia al respecto no es ni coherente ni concluyente. Con estas premisas ¿no resulta un tanto temerario hacer la presión que se hace en su consumo a partir de la salud?”.

A mí, como a él, me parece que sí.