Michael Phelps es hoy un nadador retirado, que vive plácidamente en Arizona. Lo ha sido todo en el deporte: el mejor nadador de todos los tiempos, el Tiburón de Baltimore, el hombre de los récords… Y según se ve por internet y la gente va contando por ahí… ¿el hombre cuya ingesta diaria es de doce mil calorías? Vamos a ver si es verdad.

¿Doce mil calorías, de verdad?

Probad a entrar en google. Poned en el buscador dieta michael phelps y a partir de ahí podréis encontrar miles de resultados sobre su dieta de doce mil calorías. Es más, hay infografías preciosas y vídeos de valientes espartanos que no tardan en hacer una aproximación calórica a base de pizzas, pasta, huevos, tostadas, etc… que se plantan encima de la mesa e intentan engullir, sin más miramientos que el de la cámara que les está grabando.

google

Ya sabéis, hay de todo en la viña del señor.

Pues bien, ya hace tiempo el propio nadador se encargó de decir que esa dieta era un bulo, cosa que por un oído entró y otro salió a los muchísimos medios de comunicación que se habían hecho eco. Incluso en estos días vuelve a resurgir la noticia como la pólvora. Abrir secciones o programas incluso con una mesa llena de comida y hablar de alguien que supuestamente es capaz de meterse eso entre pecho y espalda, pues vende.

Si alguien ha visto a Michael Phelps por televisión se dará cuenta de dos cosas a simple vista: en primer lugar su corpulencia. El de Baltimore mide 1’93 y pesa entre 83 y 88 kilos, en función de en qué fase de la temporada esté. Además, tiene una extraordinaria definición muscular, cosa entre los nadadores y deportistas de élite muy común.

Visto así, a mí personalmente me cuesta creer que tenga una dieta tan excesiva en calorías.

Según los cálculos que he podido hacer con los datos que circulan por la red, con su altura, peso y edad puede llegar a las 2.000 calorías de metabolismo basal. Es decir, las necesarias para sus procesos más básicos -respirar y vivir-. Bien es cierto que es un dato aproximado, cada metabolismo es un mundo.

Por otro lado, consultando diferentes webs sobre el gasto calórico que supone una hora de entrenamiento a diferentes intensidades, veo que las variaciones son muy significativas. En este último ciclo olímpico Michael Phelps tuvo una rutina de entrenamiento basada en cinco horas de natación y dos horas de gimnasio (estiramientos y pesas). En total, siete horas diarias de alta intensidad en su conjunto.

phelps

Foto: tandildiario.com

Poniendo estos datos en los parámetros que dichas webs proporcionaban, el resultado varía entre un consumo calórico de 3.500 calorías y de 5.000 por sesión de entrenamiento. Hay incluso algunas webs que cifran la necesidad alrededor de las 7.000 calorías.

Teniendo en cuenta sus siete horas de entrenamiento y las de sueño, entre ocho y diez, y otras actividades rutinarias, viene a ser, en conjunto, un gasto calórico por factor de actividad de entre 6.100 y 6.400 calorías diarias.

Es decir, que con cualquiera de los cálculos nos quedamos muy lejos de las doce mil de las que se habla por ahí. Es más, una diferencia de 2.000 calorías diarias supondría una ganancia semanal de entre kilo y medio y dos kilos. Impensable.

Dicho ésto, en este análisis estamos hablando de calorías, no de qué porcentajes de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Principalmente porque su rutina de alimentación no es pública. Lo único, que el propio Michael Phelps que su principal aporte energético viene de los carbohidratos.

Por tanto, y pendiente de algún momento coincidir en el ascensor con el propio interesado y poder preguntárselo cara a cara, se me hace muy improbable que su dieta sea de doce mil calorías.