Era el año 1983 cuando Dexter Yeats, con 39 años, corrió su primer triatlón. Pensó que era algo divertido. De niña se había dedicado a la competición ecuestre especializándose en equitación de resistencia, pero nada relacionado con el deporte de las tres disciplinas. Tomó prestada la bici de su hijo y aprendió a nadar.

Por aquel entonces, años 80, era tan extraño ver a una mujer competir en triatlón que ni siquiera había premios para las tres mejores clasificadas.  Pero como camionera profesional que era, la desigualdad de género no le afectó mucho, estaba acostumbrada. «Nos entregaron a cada una una rosa roja de una tienda cercana», recuerda Yeats.

Después de encajar entrenamientos y hacer malabarismos para compaginar su trabajo y su familia con el deporte, Yeats pudo dedicarse por entero al triatlón cuando se mudó definitivamente a Idaho. Allí dio el gran salto a la distancia IRONMAN. En 2018 se subió a lo más alto del cajón de categoría de edad de 70 a 74 años en el Campeonato Mundial IRONMAN 70.3 Nelson Mandela Bay, en Sudáfrica. Ha corrido en Kona seis veces hasta ahora, pero nunca lo había hecho con la distinción de ser la atleta más veterana de la prueba, hasta este año.

Yeats se clasificó para el Campeonato del Mundo de Kona el pasado mes de enero en Cozumel, México, y tiene una cuenta pendiente con Hawaii. «No me fue bien en Kona el año pasado, el viento es muy fuerte en la bici, ése es el mayor reto para mí.»

Dexter Yeats

«Escuchar lo que el cuerpo dice es clave para evitar lesiones»

Entrenando durante todo el año, Yeats ha logrado en gran medida evitar lesiones mayores. «No sé exactamente cómo me las he arreglado para evitarlo», dice esta triatleta de 75 años. «Pero mientras haga lo que sea que esté haciendo bien, voy a tratar de seguir entrenando.»Escuchar lo que su cuerpo le dice es la clave. «Cuando siento que necesito descansar, descanso. Algunas personas se fijan una meta y se pasan, y ahí es cuando aparecen las lesiones.»

«Es un honor poder estar en Kona», dice Yeats. «Siempre he admirado a los atletas más mayores que han competido otros años porque no es una carrera fácil para nadie, y mucho menos para un atleta mayor».

Han cambiado mucho las cosas desde aquellos años 80 en los que poca gente sabía de qué iba este deporte. Por eso, está encantada de ver la progresión que las mujeres de todas las edades han tenido en este deporte desde entonces.

«Ver el crecimiento de este deporte es maravilloso», dice. «Cuando me clasifiqué por primera vez para Kona en 1993 como atleta de 45-59 años, sólo había 20 mujeres en ese grupo de edad. Ahora es uno de los grupos más grandes».

Por ahora no parece que Dexter Yeats tenga planes de parar su carrera deportiva en un futuro cercano. Ya tiene planificado competir en IRONMAN Canadá para poder conseguir una nueva plaza para Kona 2020.