¿Qué diferencias biomecánicas hay entre la carrera a pie de Javier Gómez Noya y la carrera a pie de Alistair Brownlee? Hoy responderemos a esta pregunta basándonos en estudios de biomecánica de la pisada en carrera, desde un punto de vista de la podología. Hemos de dejar claro, por tanto, no se va a tratar de modo directo la técnica de carrera ni la efectividad biomecánica de la misma, ese campo corresponde a los especialistas de la materia.

Tras ver varias temporadas corriendo a Gómez Noya en diferentes pruebas más o menos explosivas (sprint, olímpica y 70.3) podemos afirmar que su técnica a nuestro modo de ver es prácticamente perfecta (a nivel teórico). Por un lado tiene un apoyo de mediopie con una supinación muy controlada. No se observa inestabilidad del retropie en la fase de contacto con el piso e incluso en los momentos en que aumenta la velocidad de carrera la zona de impacto con el suelo no se adelanta, manteniendo estable la zona de pisada.

Tanto en distancia supersprint como en media distancia mantiene ese apoyo en el que, sin llegar a ser de antepie, el talón prácticamente no toca el suelo. Incluso, en caso de tocarlo es un apoyo muy rápido y leve. Este tipo de zancada se puede ver en muchos corredores de 5.000, hasta en maratonianos de raza negra.

Por otro lado, el despegue lo lleva a cabo por la parte interna del pie. En esta zona el primer metatarsiano ejerce una palanca lo suficientemente potente para lanzar el cuerpo hacia delante. No se ve un exceso de momentos pronadores, quizá en parte debido a que el calzado que usa le controla bastante. Pero no debemos olvidar que aparte del calzado es necesaria una fuerza muscular y una movilidad articular muy efectiva para evitar un exceso de pronación que sea potencialmente lesivo.

Resumiendo, Javier Gómez Noya entra a la pisada supinando y despega pronando, lo que nos indica que su carrera a pie, en lo que respecta a la manera de apoyar el pie, es de manual.

¿Y en el caso del mayor de los Brownlee? Simplificando mucho, podría decirse que su pisada es totalmente opuesta a la de Gómez Noya. En primer lugar por la tipología del apoyo: excesivo y muy lesivo de antepie, llegando en ocasiones a parecer forzado. Esta manera de entrar, tan estricta, puede ser el resultado de muchas horas de entrenamiento y de trabajo de técnica, tratando de lograr que su pisada sea efectiva. Sin entrar a valorar la mayor o menor utilidad en carrera, está que por correr de antepie no se corre más rápido que alguien que lo haga con un apoyo amplio.

En lo que concierne a la zancada, cuenta además con una pérdida del arco interno importante, aplanando el apoyo e incluso en algunos momentos llegando a pronar de manera importante -posiblemente por la falta de estabilidad. Este apoyo supone una sobrecarga de la musculatura sural, que se fuerza tratando de controlar la ausencia de caída del talón y mantener el pie con una estructura donde no sufran ni la fascia ni la musculatura intrínseca. Por otro lado, las cabezas de los metatarsianos sufren más presión que la que soportan los huesos de Gómez Noya.

¿Cómo les afecta la pisada a nivel de lesiones?

Tras esto vamos a entrar un poco en que problemas pueden tener uno y otro a nivel de lesiones: Por suerte para los aficionados españoles la técnica de Javier Gomez Noya es a priori mucho menos lesiva. La exigencia de control muscular es inferior. Partiendo de la premisa de que el apoyo de mediopie es intrínseco a la carrera, contactando menos con el suelo al aumentar la velocidad, el pie puede ejercer un efecto más natural de ballesta, soportando menos contracción excéntrica de la musculatura sural

La tensión de la fascia que soporta es menor que en otros triatletas, al tener una superficie mayor de contacto que facilita que las fuerzas de reacción del suelo se disipen en más puntos. Además le da un extra de ayuda al propio pie permitiéndole mantener su estructura.

Sin embargo, como se ha podido observar con el paso del tiempo, la técnica de Alistair Brownlee es mucho más lesiva. Quizás no haya influido en las lesiones de gemelo y aquiles que ha padecido estos años y que le han mantenido fuera de competición largos periodos, pero es algo que está ahí y no puede descartarse. Al apoyar de la manera que lo hace lleva a una tensión muy alta tanto al grupo sural, como al tendón de aquiles y la fascia. Su manera de correr puede derivar en lesiones por estres, microrroturas y contracturas musculares.

A nivel óseo, la fuerza de reacción es aplicada sobre una menor superficie de apoyo, lo que puede suponer fractura por estrés de los metatarsianos, periostitis y quizás el problema de cadera que le ha hecho terminar esta temporada antes de tiempo tenga alguna relación.

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