Acabo de inscribirme a la Discovery Underground Barcelona, carrera nocturna de diez kilómetros que se celebrará la madrugada del próximo 28 de agosto en el metro de Barcelona. El año pasado, cuando vi la noticia de que organizaban la primera edición en Madrid, pensé “esto mola, joder, correr bajo tierra, por el metro, podían hacerlo en Barcelona”… y aquí lo tenemos: desde Universitat, hasta Gorg, lo que viene siendo línea lila.

Hay trescientas plazas disponibles, y para optar a una de ellas, has de contar una historia. La mía ha sido ésta:

¡El metro de Barcelona! ¡Espera! ¡Esto tiene tela! ¡Que yo ya puedo decir que he corrido por el metro de Barcelona, y encima con apenas trece años, eh! ¡Esto hay que contarlo!

En 1991 vine por primera vez a Barcelona (soy de Valladolid). Tenía una otitis en el oído y me iban a operar. Mis padres y yo estábamos hospedados en casa de unos amigos en Passeig Valldaura, y por entonces yo estaba empeñadísimo en que quería un patinete (atención, un patinete, ni sk8 ni leches: pa-ti-ne-te). Así que cogimos un taxi, bajamos al centro, y mis queridos padres, henchidos de paciencia, me compraron el dichoso patinete. Paseamos, nos comimos un japimil, y terminamos metiéndonos en el metro de vuelta a casa (que la factura del taxi de bajada había sido tela fina). Línea roja: Que si Urquinaona, que si Arc de Triomf, que Glories, Clot… Y de pronto, que se apagan las luces y se para el metro. Toma. El mundo gritando, to’asustado, y yo sentadito en mi patinete. Se encienden las luces de emergencia, nos avisan por megafonía de que la cosa va para largo, y que tengamos paciencia.

Y paciencia tenemos, oye. Y esperamos diez minutos, y quince minutos, y media hora. Hasta que avisan que el metro no va a poder arrancar de nuevo, y que vamos a tener que salir a las vías, y caminar hasta la estación más cercana. Con dos huevos! Primera visita al metro de Barcelona, y ya puedo contar a los compañeros del colegio que se ha parado! Vaya éxito.

Así que nos sacaron, y nos hicieron trotar hasta unas escaleras próximas (apenas cien metros) que nos llevaron a la parada de Sagrera. Y ahí corrí yo mis cien metros por el metro de Barcelona. Patinete en mano, por supuesto.

Así que a mí ya solo me faltan 9.900 metros para hacer mi primer 10kms suburbano 🙂

A ver si tengo suerte y me toca dorsal. Por esas fechas estaré de vacaciones, pero voto a Brios que como sea que sí, vamos que vengo!