El binomio deporte-salud se nos ha ido de las manos. Cuando hace décadas los profesionales de la medicina empezaron a recomendar la actividad física como herramienta de salud, nadie pensaba en horas de entrenamiento diario ni en competiciones de larga distancia. Actualmente no existe ninguna duda que grandes volúmenes de entrenamiento cardiovascular no es lo más adecuado para la salud física, pero a nivel de la salud mental, el deporte de larga distancia aporta muchos beneficios. Además de aumentar el bienestar y la autoestima, los retos deportivos de tal envergadura aportan fortaleza mental y capacidad para afrontar y resolver problemas fuera del terreno deportivo. Se ha demostrado que los asiduos al deporte de larga distancia son más eficientes, eficaces y resolutivos a nivel laboral. Pero este beneficio psicológico constituye un arma de doble filo, si no se gestiona adecuadamente, puede ser el origen de una enfermedad mental llamada adicción al deporte.

Si eres un apasionado de la larga distancia, seguro que te han dicho más de una vez que estás “loco”, “mal de la cabeza”, “enfermo”, lo que en términos psiquiátricos se llama adicción al deporte. Ser un adicto, ya sea al deporte o a cualquier otra actividad o sustancia, constituye una enfermedad mental, y como todas, tiene serias implicaciones. No se puede poner esta etiqueta a un atleta gratuitamente, basándose en la cantidad de tiempo que invierte en el deporte ni al hecho de que realice competiciones de extrema dureza. Existen unos criterios que separan la afición de la adicción relacionados con aspectos psíquicos del atleta que van más allá del tiempo que invierte en su afición y de la dureza de las competiciones que afronta. Hoy hablaremos de límites que separan la afición sana de la adicción patológica a la larga distancia y al deporte en general.
Conviene que todos tengamos claro que ser apasionado de la larga distancia no es sinónimo de ser un adicto al deporte ni tener ninguna enfermedad mental. Aunque es cierto que excedemos en mucho la dosis de ejercicio recomendada para mantener la salud, esto no nos convierte en adictos o enfermos mentales.

EFECTOS CEREBRALES DEL DEPORTE

Los efectos mentales del deporte se producen a nivel psicológico y a nivel bioquímico y son los responsables de que sea una actividad potencialmente adictiva.

Efectos bioquímicos

Mientras practicamos actividad física, para contrarrestar el sufrimiento que ésta genera, el organismo produce endorfinas o opiáceos endógenos, sustancias derivadas de la morfina que producen los mismos efectos, sensación de bienestar, euforia y placer. El ejercicio también aumenta los niveles de dopamina y serotonina, neurotransmisores relacionados con el bienestar psíquico, lo que convierte al deporte en el mejor antidepresivo. Los deportes de resistencia son los que generan mayor cantidad de endorfinas y catecolaminas (adrenalina, dopamina y derivados) y por esto son los más adictivos.

Efectos psicológicos

La motivación que nos lleva a practicar ejercicio se divide en intrínseca, que es aquella que proviene de uno mismo, y extrínseca, la que proviene del entorno del deportista.

Dentro de la intrínseca: Los motivos internos que nos mueven a realizar deporte están relacionados con la necesidad de diversión y de placer que éste nos proporciona. El deporte eleva el estado de ánimo y mejora nuestras relaciones personales. Por otro lado, en la motivación extrínseca: El entorno refuerza nuestra motivación mediante el respeto y la admiración que muestra frente al deportista. No hay más que ver el espectáculo que genera el público en cualquier competición deportiva.

Foto: AP // Marco Garcia

Foto: AP // Marco Garcia

CONCEPTO DE ADICCIÓN Y ADICCIÓN AL DEPORTE

Adicción

Una adicción se define, según el DSM –V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders o Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) por:

  • Conducta a la que cada vez se dedica más tiempo.
  • Ocupa un porcentaje muy alto y desproporcionado de nuestro tiempo respecto otras actividades.
  • Incapacidad para controlarla o abandonarla a pesar de intentarlo.
  • Se reducen drásticamente otras actividades personales, sociales, familiares y laborales.
  • Se continúa realizando a pesar de haber consecuencias negativas.

Antes de llegar a la adicción, se pasa por una serie de fases. Primero se prueba algo y gusta (fase “apetitiva”), se repite (“ejecutiva”), se empieza a abusar hasta la saciedad (“saciedad”), se intenta abandonar pero el hábito vence a la voluntad (“abstinencia”) y finalmente se entra en la etapa de “adaptación” en la cual la droga se abandona, se mantiene o se agrava.

Adicción al deporte

La adicción al deporte no está catalogada como tal en los manuales de diagnóstico clínico y todavía existen pocos estudios al respecto puesto que se trata de un fenómeno relativamente reciente. Se trata de una adicción sin sustancia, similar a la adicción al trabajo (workaholic), a las compras (shopaholic), a internet, etc.

Los afectados sufren la necesidad de practicar ejercicio físico más allá de lo necesario para mantener su forma física o para cumplir un plan de entrenamiento ajustado a sus necesidades y a la competición que preparan. Sienten impulsos irresistibles a realizarlo incluso cuando los compromisos laborales o personales lo impiden o hay fatiga o problemas de salud que lo desaconsejan. Todo ello deriva en un comportamiento compulsivo en cuanto al deporte con consecuencias físicas y psicológicas negativas.

Ciertos trastornos de personalidad pueden predisponer a la adicción al deporte, como el trastorno de personalidad narcisista y la baja autoestima.

Hay que diferenciar la adicción al deporte propiamente dicha de la vigorexia, mal llamada adicción al deporte, la base de la cual es una distorsión de la imagen corporal, con pensamientos y comportamientos obsesivos y negativos en relación a la apariencia física como el ejercicio exagerado, dieta inapropiada, consumo de sustancias peligrosas. En la vigorexia no existe una adicción al deporte en si sino que la actividad deportiva es una conducta compulsiva más para conseguir un cuerpo musculado.

En nuestro país existe un trabajo que concluye que el 18% de las personas que practican deporte asiduamente son adictas siendo los deportes aeróbicos como el running los que más dependencia generan, además del golf y pádel. También se han descrito perfiles adictivos en bailarinas y halterófilos, aunque estos últimos probablemente corresponden más a trastornos de la imagen corporal como la anorexia y vigorexia que a una adicción al deporte en sí. El Triatlón se ha convertido en la nueva “droga” de los ejecutivos y directivos, individuos que acostumbran a estar sometidos a altos niveles de estrés. Debido a la gran cantidad de adrenalina y endorfinas que se liberan durante la práctica del triatlón, tiene sentido que se haya puesto de moda entre este colectivo para los cuales es una excelente válvula de escape. Pero el beneficio puede convertirse “fácilmente” en una adicción dado que su elevado nivel de estrés, ambición y competitividad puede llevarlos a no tener nunca suficiente y querer siempre más.

La adicción al deporte tiene tres fases, una primera fase en que se practica por placer, una segunda en la que queremos mejorar nuestra belleza física, liberarnos del estrés o relacionarnos con otras personas (hasta aquí, afición sana) y la tercera fase, en la cual empieza el abuso y la necesidad y la afición se convierte en adicción.

Foto: ITU Media // Dely Carr

Foto: ITU Media // Dely Carr

LOS LÍMITES ENTRE LA AFICIÓN Y LA ADICCIÓN

Las características que diferencian la afición de la adicción al deporte son la dependencia, tolerancia y abstinencia, las tres características básicas de cualquier adicción.

Dependencia

La dependencia es propia de la adicción y se da cuando, al dejar de practicar deporte, aparecen sentimientos de culpa, depresión, irritabilidad, agitación, tensión e inquietud. Cuando no existe una adicción al deporte, se habla de compromiso con la actividad deportiva, al interrumpirla, no existe dolor ni frustración.

Tolerancia

Cuando existe dependencia a cualquier actividad o sustancia, aparece la tolerancia, que se refiere al hecho de necesitar cada vez dosis superiores de ejercicio para obtener los mismos efectos placenteros. Al empezar a hacer deporte, se libera gran cantidad de endorfinas pero, a medida que mejora la forma física y el sufrimiento deportivo es menor, se producen en menos cantidad, motivo por el cual hay que aumentar la dosis de ejercicio para mantener la misma cantidad de endorfinas. Y así se va incrementando día a día la intensidad y cantidad de deporte en un afán de mantener siempre el mismo nivel de endorfinas y placer.

Abstinencia

El síndrome de abstinencia es la constelación de síntomas psíquicos y físicos que aparecen a consecuencia de la retirada de aquello que te tiene enganchado. A nivel psicológico, los síntomas del síndrome de abstinencia al deporte son los mismos que para cualquier droga dura.

Dado que el deporte aumenta nuestro bienestar, seamos o no adictos, es normal que si nos vemos obligados a dejarlo, pasemos por un “momento de bajón” en el cual estemos de mal humor, irritables y ansiosos pero en un tiempo más o menos largo nos adaptamos y seguimos adelante con nuestra vida. Esto no es un síndrome de abstinencia sino una reacción normal a la retirada de una actividad que nos gustaba y a la cual estábamos acostumbrados. Si “el momento de bajón” se eterniza y la persona es incapaz de seguir adelante con su vida normal sin recibir tratamiento psiquiátrico o entrenar a escondidas, se trata de un síndrome de abstinencia.

En resumen, lo que marca la diferencia entre la afición y la adicción es la NECESIDAD ligada al no ser capaz de abandonarlo a pesar de saber que trae consecuencias negativas.

DETECCIÓN DE LA ADICCIÓN AL DEPORTE. ESCALA SAS-15

Al ser un problema relativamente reciente, la adicción al deporte no está catalogada en los manuales de diagnóstico clínico y hay muy pocos estudios. La escala SAS-15 (Sport Addiction Scale-15) se creó con el objetivo de detectar el riesgo de adicción al deporte en general y no sobre un deporte específico. Se trata de 15 ítems a los que hay que responder verdadero o falso. Esta escala se presentó y demostró su utilidad en la tesis doctoral de la enfermera y psicóloga clínica Virginia Antolín Adicción al deporte : Estandarización de la escala de detección. La Escala SAS-15 se considera útil para discriminar entre las personas deportistas que sufren o presentan riesgo elevado de adicción y las que no y se ha demostrado adecuada, válida y fiable para detectar, junto con el juicio crítico del profesional, la adicción al ejercicio en la población española.

En resumen, si sólo logras sentirte bien entrenando o compitiendo, si sientes que sin el deporte tu vida carece de sentido y que éste ha pasado a ser una necesidad vital sin la cual no puedes seguir adelante con tu vida normal, se puede afirmar que tienes un problema de adicción al deporte.