Champán y podium van siempre de la mano. Si bien hay momentos bajos por los que todos los triatletas acaban pasando, todo se olvida ante una buena botella de champán en el podium. Es momento de celebrar y una recompensa para todos los esfuerzos.

Es una extraña tradición, teniendo en cuenta sobre todo el precio y el atractivo de una buena botella de champán. Como suele suceder con otras muchas tradiciones humanas y raras, todo comenzó con un accidente. Moët et Chandon, que se encontraba situado justo al final del lugar donde se celebraba la carrera automovilística del Gran Premio de Le Mans, empezó a suministrar botellas como premios en la década de los 50.

Pero en 1966, alguien dejó una botella al sol. Cuando el conductor suizo Jo Siffert fue a recoger su premio, el corcho falló y el champán empezó a dispararse como una manguera por todas partes. Al año siguiente, el piloto norteamericano Dan Gurney repitió la escena, pero esta vez a propósito.

 

Dan Gurney

Foto: Moet et Chandon

Champán y triatlón

La historia de las celebraciones con champán en el podio de triatlón es todo un clásico. Aunque ni los representantes de la ITU saben precisar exactamente cuándo llegó esta tradición al mundo del triatlón, buscando en podios de fotos antiguas se puede ver la presencia de botellas abiertas durante los últimos 20 años. Según Dan Berglund, jefe de relaciones públicas de Ironman, el champán ha formado parte de las celebraciones en la línea de meta en los campeonatos mundiales y regionales de Ironman durante los últimos tres años. Este año, además, el champán ha estado presente en la ceremonia de entrega de premios a los pros en América del Norte. Y sí, Iroman utiliza champán de verdad, no vino espumoso. Y nadie ha estado nunca lo suficientemente cansado como para no poder levantar la botella gigante sobre su cabeza.

daniela ryf hawaii ironman kona

Foto: Marco García

Si bien la tradición tiene algo que ver con el hecho de que regar a todos en champán sienta bien, Chelsi Day, director de asesoría y psicología deportiva para atletas en la Universidad de Indiana, dice que probablemente sea mucho más que un ritual. «Obviamente, la tradición es algo que se aprende. El champán es una bebida de celebración, por eso, descorchar la botella y celebrarlo es ya una tradición. Pero también hay mucha emoción en juego en ganar algo tan importante como un campeonato», añade. Un triatleta puede evitar llorar de emoción durante una ceremonia de entrega de premios, ¿pero rociar a todos con una botella de champán en la mano? Eso es imposible. Es la metáfora ideal para ese sentimiento ganador. «Se dispara el corcho y se desborda. Es una buena expresión de esa euforia«.

Fuente: triathlete