El género humano es a veces de una bondad que a veces te deja con la boca abierta. Y el género humano de un corredor es la bondad elevada al cubo. Ésa es la conclusión de lo que pasó en el medio maratón de Arizona, el pasado 15 de enero.

Ocurrió en la Rock ‘n’ Roll Arizona Half Marathon. El corredor de 73 años, John Wilkie tropezó con el carrito de uno de los espectadores que presenciaban la carrera en la milla número 13 (lo que viene siendo el km 20 aprox) y sufrió una fuerte caída. Como consecuencia, sus gafas de sol y una lentilla se rompieron del golpe, además de presentar varias heridas en su ceja, codo y rodilla izquierda. Y ahí estaban ese par de héroes que rápidamente fueron a socorrer al hombre después del incidente: Nathaniel Dillard and Colin Jackson.

Foto: people.com

Colin Jackson a la izquierda y Nathaniel Dillard. Foto: people.com

Dillard era uno de los muchos corredores que competían ese día en la prueba y Jackson estaba entre el público. Ambos cogieron a Wilkie por los brazos y fueron acompañándole hasta pasar la línea de meta. Acto seguido fue llevado a los servicios médicos de la prueba donde recibió cinco puntos de sutura en la herida del ojo.

«No sabía si tenía una conmoción cerebral o se había roto el cráneo», dijo Dillard. «Había sangre por todas partes».
«Nathanael -dijo, ‘¿Lo tienes?’, Le dije, ‘Sí.’ Entonces le ayudamos a llegar a la meta’, recordó Jackson.

En un puro acto de deportividad, los dos hombres ayudaron a Wilkie y anduvieron con él hasta llegar a la meta. Este acto de heroísmo no debería sorprendernos, ya que todos ellos son corredores veteranos: Dillard (38 años) ha completado 24 medias maratones y 4 maratones enteros, y Jackson está entrenando para su primer triatlón. Cualquiera de nosotros en su lugar lo habría hecho, ¿o no?

Gracias a la ayuda de Dillard y Jackson, Wilkie consiguió entrar en meta con un tiempo de 2:19:25. Ole por Wilkie y ole, sobre todo, por Dillard y Jackson, que son los grandes protagonistas de esta historia.

 

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John Wilkie tras recibir los 5 puntos de sutura. Foto: people.com

 

La conclusión que saca Wilkie de esta experiencia es una verdadera metáfora de la vida. “La vida nunca es perfecta”, dice, “Te derriban más de una vez. Tienes que recuperarte y terminar lo que estés haciendo”.

Fuente: Competitor