No es lo que el triatlón hace por ti, lo que te da, que no es poco, es lo que tú puedes hacer por el triatlón“. Aunque suene a anécdota política (creo recordar que una expresión similar se la atribuyen a JFK en relación a EEUU y a los americanos) me viene bien traer esto a colación después de lo que hemos visto estos días atrás en el Ironman de Texas.

No es que hayan habido episodios de drafting más o menos consentidos, es que ha sido escandaloso, vergonzoso y bochornoso.

No es que los distintos segmentos no tuvieran la distancia establecida para cada uno de ellos. Tampoco es que los récords no hayan sido homologados para posteriormente, rectificar y darlos por buenos. Sí, sí… Estás leyendo bien, récords en un Ironman (esto da para otro post igual de serio que este).

El escándalo surge, en mi opinión, desde el momento en el que permitieron que el sector bici pereciera un homenaje a la expresión “la serpiente multicolor” con la que se hace referencia a un pelotón ciclista. Sólo faltaron los abanicos…

Y fíjate si ha habido drafting, tal que Orient Express o el Transiberiano, que ha habido, al menos que sepamos, un accidente cuando unos con otros han hecho el afilador. Aunque seguro que lo sabes, hacer el afilador en ciclismo es cuando la rueda delantera de una bici se engancha con la trasera de la bici que va delante. Sí, sí.. El afilador en un Ironman, un despropósito.

Y a partir de aquí, paso a predicar en el desierto un buen rato. Sé que es imposible evitar el drafting. Pero no por que no sea posible, si no por falta de voluntad. Y tampoco sirve buscar culpables, porque culpables somos todos: Franquicias, organizadores, federaciones y triatletas. Todos somos culpables.

Franquicias

La sobreexplotación de las inscripciones va directamente a su cuenta de resultados. Por algo los chinos se han metido en el negocio, no por amor al deporte, precisamente. Es un negocio y es rentable. Y punto. Aunque hay franquicias que han incrementado la distancia del drafting, pasando de 12 a 20 metros (al menos en profesionales), lamentablemente no han tenido el impacto que hubiéramos deseado, el impacto que nuestro deporte necesita.

Organizadores

También forman parte del negocio. A partir del cánon que tienen pagar a la marca, toca rentabilizar la inversión. Y esto pueden hacerlo por dos vías principales: aumentando ingresos y/o reduciendo costes.

Aumentando ingresos con cuotas cada vez más altas y cada vez mayor número de participantes (doble multiplicador) y manteniendo (o reduciendo) el número de oficiales en moto en el sector bici, por ejemplo. Seguramente, no todos lo hacen, pero este comportamiento es bastante habitual. Todos podemos poner un ejemplo, o varios.

Federaciones

Me pregunto si entre las atribuciones de las distintas federaciones de triatlón está el control del número de participantes en una competición. Si analizado el circuito de bici (no olvidemos que tiene que tener el visto bueno, entre otros, del director de carrera), ¿puede la federación limitar la participación a un cupo máximo?

Si es posible, ¿por qué no lo hacen? Si no es posible, por falta de atribuciones, ¿por qué no cambian el reglamento de competiciones? Lamentablemente, en estos asuntos, las federaciones son juez y parte, y si la obligatoriedad de estar federado se generaliza en todas las federaciones territoriales y para todas las competiciones, pueden quedar a la par que las franquicias y los organizadores, haciendo caja.

Triatletas

Los triatletas tenemos cierta tendencia a echarle la culpa a cualquier cosa , excepto a nosotros mismos. Somos expertos en el bello arte de buscar excusas. Y en relación al asunto que tratamos, en mi opinión, no hay mayor culpa que la nuestra. Y es así, porque casi siempre nos olvidamos de un pequeño detalle: somos los que elegimos que prueba vamos a hacer.

Y si elegimos mal, es nuestra responsabilidad, de nadie más. Si puedes elegir, que no siempre se puede, hay varias referencias a tener en cuenta:

Analizar el recorrido de bici: por ejemplo, que sea a una sola vuelta es una buena pista. Si hay dos o más vueltas a un mismo circuito, orejas tiesas compañero. Otra referencia válida puede ser que la prueba en cuestión tenga un número limitado de participantes. Si el número de inscripciones supera los 2.000, abre los ojos y esparrama la vista. Mucho ojo.

Si finalmente te has inscrito en una prueba que combine, para mal, las dos referencias anteriores, va a errar de pleno. ¿Te suena esto?: “Recorrido de bici a 3 vueltas de 30 kms cada una para 2500 participantes…“. Si Pitágoras no miente, me salen unos docemetros por participante, pero ojo, con el primer clasificado terminando la primera vuelta y el último empezándola, ¿a que no cuadra? A mi me chirría tela.

Entonces, si no te cuadra y te inscribes, ¿cual es la conclusión? Es fácil, habrá y harás drafting.

Conclusión

Por eso decía que somos (primera persona del plural, o lo que es lo mismo, estoy en el mismo saco que todos) los culpables. Elegimos mal , lo sabemos y seguimos haciéndolo. Es cierto que “da más lustre” en las RRSS una prueba organizada por una marca hipermegaconocida y que te lleva al final de la cuenta atrás y al correspondiente “Worldchampionship” (todas las marcas tiene uno). Es posible y hasta cierto, pero no deja de ser postureo.

En resumen, nos encontramos con una franquicia que cobra, una federación que cobra, un organizador que cobra y que paga y finalmente, un participante que paga. Unos y otros tienen un interés marcadamente económico en aumentar el número de inscripciones. Todos excepto nosotros, los triatletas, que pudiendo elegir otras pruebas, elegimos lo que elegimos a sabiendas, exclusivamente para alimentar nuestro ego.

¡Salud y kms!

EnjoyTri ¡¡