Las imágenes que pudimos ayer ver del segmento ciclista de Vitoria son tan vergonzosas como las que en los últimos meses hemos visto de Ironman BarcelonaIronman Texas o incluso en la meca del triatlón, en Kona: hordas de triatletas que se olvidan por completo de que la media y larga distancia es un deporte individual, sin drafting, y hacen directamente trampas.

Suponemos que luego lucen orgullosos en redes sociales sus fotos de finishers, aunque queremos pensar que en su fuero interno, cuando analizan la prueba, son conscientes de que no actuaron de manera correcta.

Ángel Matallana, deportista del Triatlón Pisuerga y participante ayer de la prueba de larga distancia, hablaba de auténticos pelotones de treinta y cuarenta personas. «Me cansé de gritar a la gente«, comentaba. «Y les daba igual, tuve que frenarme mogollón de veces porque encima te viene un juez y pagas el pato tú«. Las fotos de Jon Aramburu, colgadas en twitter, no dejan lugar a dudas:

Aquí ya hemos hablado en más de una ocasión de que el drafting es gran parte de culpa de los organizadores, que intentan meter en recorridos de 90 kilómetros a más personas de las que se puede asumir, pero también es responsabilidad de los triatletas actuar de manera correcta. Y si vemos que se hace drafting, no agachar la cabeza y aprovecharse. Hay que llamar la atención a quien comete las irregularidades.

Exactamente igual que cuando vemos a alguien saltarse un semáforo.

Por cierto, otra ventaja de pagar lo que cuesta Challenge Roth: había veinte motos con jueces en el segmento ciclista. Ni una queja de drafting en las redes sociales.