Tras el fiasco de Canyelles, he de reconocer que pensar en el Duatló por equipos del Prat (aunque al final no hubo participación ya que el equipo B no conseguimos plaza en el sorteo) y el Duatlón de Granollers me daba algo a medio camino entre el pánico y la pereza: es dura la frustración de ver que, pese a acumular entrenos, no solo no mejoraba la bicicleta si no que incluso empeoraba, no siendo capaz de alcanzar ritmos de competición que superasen los 30 kms/h.

Afortunadamente, la visita al taller fue un completo alivio: un golpe en el plato grande y nada de grasa en el núcleo. Entre comillas, eran factores externos los que me hacían ir tan despacio. Como muestra, una prueba en el bkool el miércoles me llevó a ritmos de 35 kms/h emulando velódromo, y una salida ayer sábado con Miqui, Gary y Peri demostró que, aunque no a su nivel -me faltan muchos danoninos, sin duda- sí que he mejorado. Se nota la diferencia: ahora la bici no pesa, me siento cómodo y el esfuerzo que hay que hacer para llevar buenas cadencias está a años luz que hace una semana.

Así que la prueba de hoy en el Circuit de Montmeló era para disfrutar. Había echado un vistazo a los tiempos de la edición del año pasado y era consciente de que el nivel era alto -mucho más que en Canyelles- así que me daba igual la clasificación. Quería recuperar sensaciones, ver que podía ir a ritmo en la bici y tratar de mejorar la velocidad de ambas carreras a pie.

Dicho y hecho.

POS NOMBRE TOTAL CARRERA1 BICICLETA CARRERA2
178 RODRIGUEZ CATALAN, DIEGO 1:05:16 0:19:36 0:35:33 0:10:07

Lo mejor de todo, sin duda, bajar por primera vez de veinte minutos en los 5 kms. Ha sido duro, pero reconfortante. Cada día me voy encontrando mejor en la carrera a pie y creo que al maratón de Barcelona vamos a llegar con fuerza, mucho mejor que a Florencia, con opciones de hacer las 3h30′ siempre soñadas.

La crónica en sí: a las diez, puntuales, dan la salida. Hay bastante gente del club, Xavi Mimoso, Raúl Caroz, Buisán y otros seis con los que no había coincidido hasta ahora. Xavi y yo salimos juntos, en medio del pelotón. A media recta de tribuna echo un vistazo al garmin y veo que vamos a 3:15. Miqui ya me había avisado de las velocidades en la salida, pero me encontraba bien. A final de recta veo que llevo la cabeza de carrera a unos doscientos metros. Me ilusiona pensar que voy en el grupo de cabeza, por detrás de Caroz y Jose Luis Morales. Veo que Xavi no me sigue. Me doy la vuelta y entre tanta gente, tampoco le veo, así que decido seguir tirando. La primera curva trae el primer regalo, una subida de 940 metros con un desnivel del 3% de media que, aunque no te clava, te deja las piernas tocadas. Me viene a la memoria la pendiente de El Masnou y trato de no bajar el ritmo. Me pongo a cola de un grupo de unos seis o siete, y tomo la referencia de un compañero del club al que no distingo, a unos diez metros.

Al llegar arriba voy jodido, sinceramente. Me da un poco de vértigo pensar en que puedo romper, como en Sants. Miro las pulsaciones y voy a 172, tengo margen para apretar más, siendo consciente no voy muy fino. La bajada la hago a 3’40” y desbloqueo un poco las piernas. He hecho antes de empezar la carrera una vuelta de calentamiento con la bici, y sé que quedan otras dos cuestas más. Decido reservar fuerzas. Ya en el km 4 entramos en el paddock y aprieto, ya tendré tiempo de recuperar unos segundos de aliento en la transición y luego en la bici.

Entro en el puesto 153 en la T1, consiguiendo bajar de 4′ la media de los 5 kms, algo que no había conseguido hasta ahora. Voy subidísimo de revoluciones y decido tomarme con calma la transición.

Pero poco dura la calma, salgo rápido a la pista, pedaleo suave y veo que puedo mejorar posiciones. Trato de meterme en un grupo de diez o doce personas en el que ir al rebufo, escondido, pero la pendiente me hace ir un punto por encima de mis posibilidades. Quizás el entreno del sábado, con media de pulsaciones de 146 durante dos horas, fuese un exceso prescindible.

Decido no cebarme en seguir en ese grupo, tranquilo por estar yendo a ritmos buenos (el primer 5.000 en 8’45”), tratando de esperar uno en el que pueda ir cómodo. Justo al empezar la rampa dura por segunda vez, me adelanta Xavi con otros dos a toda caña, me dice que me ponga a rueda pero aguanto con ellos apenas doscientos metros. Sigo a lo mío y le veo alejarse. Me alegra saber que va a hacer buen parcial. El segundo parcial lo hago en 8’56” sin esforzarme demasiado. Me hago sitio en un grupo un poco deslabazado, pero grupo al fin y al cabo. Me veo bien y guardo lo poco que queda para el último tramo de carrera a pie.

Me pilla Morillo en otro grupete amplio y hago la cuerda de mala manera. Hago una muy buena transición y salgo en ritmo de 3’45”. Adelanto a cinco o seis pero al iniciar tramo de subida, por las vías internas del circuito, veo que ya voy justo y que no es plan de dar todo, apenas llevamos medio kilómetro. Espero a que queden 750 metros, y entonces sí que lo doy todo, entrando a tope, adelantando a otros cuatro o cinco, por detrás de Xavi, que hace 1h04’22” y Morillo y Dapena, que entran juntos en 1h04’41”

Miro el tiempo total, y me siento exultante: buena marca, buenos parciales y sensaciones recuperadas.

Ahora a por Igualada, el domingo próximo, y a acumular entrenamientos a pie para el maratón de Barcelona.