Empieza a llegar un momento en el que uno no sabe cómo coños se llaman las carreras que corre, con tanta publicidad que le ponen al nombre. Vas a poner “Media Maratón de Madrid”, a secas, y terminas borrándolo porque lo mismo la gente se piensa que estás hablando de la Asics Media Maratón Villa de Madrid y no, esa no la has corrido. Y luego pones Rock’n’Roll (léase con tono a lo Jordi Cruz) y te quedas dudando. Coño, si los de EDP pagan su panoja por salir en la publi, pues al menos habrá que citarles, ¿no? Qué menos, qué monix.

Total, que el domingo corrí por Madrid. 21 kms. ¿Y lo mejor de todo? Que sin presión ninguna, de pachangueo total, más tranquilo que Varoufakis en una entrevista con Pepa Bueno. Queda mal decirlo, lo sé, lo mismo suena pretencioso o algo así, pero es que es cierto. Yo me apunté a correr para acompañar a mi cuñado, que le he estado echando una mano con los entrenamientos semanales, y el objetivo era “simplemente” terminar. Cuando llevas nosecuántas medias maratones a tu espalda, acabar es lo más sencillo.

Lo jodido es todo lo que viene alrededor: no cebarte en la noche anterior con la excusa de “no, que mañana yo no compito, puedo comer lo que quiera” (léase con la boca llena, a poder ser de un brownie de chocolate, como hice yo el sábado), no acostarte tarde, levantarte y no olvidarte nada en casa, coordinarte con toda la gente con la que has quedado para hacerte fotos (y terminas no haciéndote ninguna porque no encuentras ni a dios salvo esa chica de Marathon-Photos que, si por ella hubiera sido, nos hubiera hecho a mi cuñado y a mí hasta un book de bodas; siete fotos le llegué a contar) y, por último, no liarte la manta en la cabeza en el km 12 y ponerte a correr a 4’30” porque es lo que te pide el cuerpo.

Vamos, que llegar a meta es lo más sencillo, y sobre todo en una media maratón tan divertida como es la madrileña. Porque si el año pasado, en la edición de 2014 del Maratón de Madrid me lo pasé mejor que Jordi Hurtado en Corporación Dermoestética, este año disfruté como un enano con el recorrido. Seis primeros kilometros que pican para arriba, desde Cibeles hasta el Cuatro Torres Business Area (sí, lo he buscado en la wikipedia), luego otros seis de bajada por Bravo Murillo más feliz que una perdiz, y luego otros seis más o menos planos por la zona pija de la ciudad (se pasa por delante de la casa de Bárcenas, por ejemplo) con alguna rampa durilla que da alegría al cuerpo.

Medio Maratón de Madrid

Y entonces te plantas en el kilómetro dieciocho sin enterarte y dices “buah, esto ya está hecho” y llegas al 19 y oh, mecagoenlaputa, la rampa mortal. Para mí -recordemos que iba de peregrina y me cogiste de la mano- una rampa más o menos sencilla, pero un muro que te cagas para el resto de los mortales. Señores del MAPOMA: eso no se hace, eso es caca. La gente sufre ahí, en ese kilómetro entero rodeando el Parque del Retiro lo que no está escrito, y más si cabe con la que estaba cayendo. Porque si no lo he dicho, diluviaba.

En lo que compete a mi cuñado el hombre pues ahí, en la rampita de marras, reventado, pero consiguió el objetivo. Queríamos acabar y acabamos, y ya puestos, bajar de dos horas, y lo conseguimos: 1h59’48”. Si hubieramos llevado los ritmos medios en una excel no lo hubieramos hecho mejor. Así que enhorabuenas, abrazos, más fotos de la zagala de Marathon-Photos (pa’mi que quería rollo con mi cuñado, no veo otra explicación), una medallica que pesa más que un bote de dixan de cinco kilos, un platano y una naranja y todos a casa, que jarreaba bien pero bien.

Todos menos yo, que como parece que con la media no había tenido suficiente, me fui trotando hasta el km 34 a esperar al bueno de Alexis para echarle una mano en su primer intento de acabar el maratón. Llamadme viciosillo. Así que en medio de la lluvia, esquivando corredores que pensaban que me había equivocado de dirección, me planté a los pies del Manzanares. Al ratico llegó nuestro moncadí preferido diciendo que en el 24 le había dado un poco de bajón, que le dolía un poco el pie y no sé qué gaitas más. Nos pusimos a ritmo de 4’55” y hasta meta que nos fuimos. Las cosas como son, para ser su primera maratón, es para quitarse el sombrero. A éste en nada le tenemos acabando las maratones en tres diez y esperándonos tomándose un colacao al lado de meta. Menudo crack.

Al final a mí me salieron 34 kms. Muy contento porque hoy apenas tengo agujetas y porque creo que terminó siendo un entrenamiento de calidad. Queda nada para la temporada de triatlones. Empieza lo bueno.

Medio Maratón de Madrid