Siempre hemos dicho que la vida del triatleta es dura, que nos toca hacer grandes esfuerzos para compaginar vida, trabajo y entrenamientos y no morir en el intento. Pues bien, ahí va un poco de humor: el día a día de un triatleta en GIFs animados. ¡A ver si os veis representados!

¡A levantar!

Seis de la mañana. Suena el despertador una hora y media antes que la del resto de los mortales. Toca salir a entrenar. Afuera es de noche y hace mucho frío…

Te levantas de la cama, te pones la ropa de entrenamiento apenas sin pensar, porque en el fondo, tu cabeza sigue estando muy pegado a la almohada. Ójala todo fuera diferente y por las mañanas entrásemos en los pantalones mucho más ágiles…

Pero bueno, sacas fuerzas de flaqueza, te abrigas bien, te pones gorro, guantes, el reloj para controlar el tiempo, música y los auriculares. Sales a la calle. Completamente solo. No han puesto casi ni las calles.

Haces el entrenamiento en silencio, sin disfrutar de eso que es entrenar acompañado, subes, bajas, va amaneciendo… Y vuelves a casa y empieza la rutina. En casa todo el mundo se ha levantado y te encuentras perdido. Tienes que ducharte, los niños danzan de un lado para otro, tu pareja te mete prisa… Ni estirar has podido.

Ahora, ¡a por la jornada de trabajo!

Las horas del trabajo pasan pensando en que llegue la hora de terminar para tener la segunda jornada de entrenamiento. Tu jefe te habla y tu le miras con cara de estar atendiendo mucho. Pero en el fondo tú estás… pensando en lo tuyo.

El entrenamiento de la tarde

Y tras un día entero de papeleos, de reuniones, de ensamblar piezas, de atender clientes, de escribir y recibir correos electrónicos, de atender el teléfono, de recetar medicinas… ¡Llega la hora de marcharse! Segundo entrenamiento del día, ¡allá vamos!

Y quedas con los compañeros de club, y les cuentas ese pedazo de entrenamiento que te has marcado por la mañana, y comentas las ganas que tienes de que llegue el fin de semana para salir con la bicicleta, y te sientes como un niño con zapatos nuevos.

Aparte, estás inspirado y el entrenamiento te ha salido especialmente bien. Reconócelo, hoy has sido el rey de la manada.

Y en casa, a hacer malabares

Hay que dedicar tiempo a los niños, y escuchar a nuestras parejas (que también llevan lo suyo teniendo que aguantar que les contemos ejercicio por ejercicio, todo el entrenamiento de hoy), y preparar la cena, y poner la lavadora, y responder un correo electrónico de trabajo de última hora. Nos sentimos exactamente así:

Parece mentira, eres capaz de correr 10kms por la mañana, ir a trabajar, entrenar 50 kms con la bicicleta por la tarde y luego te ahogas en las tareas del hogar…

Pero por fin llega el momento de descansar, de sentarte en el sofá y tener un rato tranquilo con tu pareja hasta que… caes rendido.

Y tu pareja te mira… y entre nosotros, se desespera.

Y al día siguiente, ¡lo mismo!