Pues sí, tras muchos meses hablando de supuestos motorcitos en las bicicletas de los profesionales del ciclismo, la realidad es que el doping tecnológco ya está aquí. La UCI ha anunciado la apertura de una investigación a la bicicleta de Femke Van den Driessche, ciclista belga de diecinueve años y máxima favorita para haberse hecho con el título de Campeona Sub-23 en los actuales Mundiales de Ciclocross, que se están disputando en Zolder, en Bélgica.

En su comunicado, la UCI confirma que siguiendo la normativa establecida en el Reglamento sobre fraude tecnológico, ha retirado una bicicleta correspondiente a la prueba sub-23 femenina para realizar una inspección detallada. No daba nombres, únicamente indicaba que no se trataba de ninguna corredora de las que habían subido al podio. Como posteriormente ha confirmado la Federación Belga, se trataba de una de sus corredoras.

Y en esas estamos. Después ya han llegado las declaraciones del padre, diciendo que esa bicicleta no es de la hija, que se la han cambiado, luego los periódicos ampliando la información… Y lo único importante es que sí, que ya podemos confirmar que se ha encontrado una bicicleta con motorcito. Y es un día muy triste para el ciclismo. Muy jodidamente triste. Y nos surgen muchas preguntas, como qué lleva a una chica de diecinueve años a montar un motor, quién se lo pone, cómo se descubre…

¿Y qué va a pasar ahora? Femke Van den Driessche se arriesga a una multa que va de los 18.000 a los 180.000 euros. ¿Y la sanción? Pues veremos, pero ya se pide por ahí que sea de por vida. Y no falta razón.