Enfrentarte a un ironman es la hostia. Así, con palabrotas. Acabarlo, aún más. Como una vez me dijo Raúl Caroz, una vez que cruzas el arco de meta, sabes que eres capaz de hacer cualquier cosa que te propongas en esta vida. Y es cierto.

Para todos aquellos que os lanzáis a la maravillosa larga distancia, aquí nuestro homenaje: el mantra que Pablo Cabezas dedica a sus corredores. ¡Ánimo a quienes hacéis #IMBarcelona mañana!

El mantra:

1.- Confío en mí. He entrenado lo mejor que he podido y domino la distancia. Por ello, nadaré, pedalearé, y correré para mí mismo.

2.- Los demás compiten conmigo, pero no son mis adversarios. Compito para mí.

3.- El triatlón debo verlo como algo divertido. Alegría y diversión pese a la dificultad, porque tengo el privilegio de deslizarme en el agua, viajar en bici y superar una larga distancia corriendo. Soy privilegiado por ello.

4.- No tengo miedo, pero las distancias me imponen respeto. Es natural.

5.- Esta prueba es mi prueba, porque me ofrece la posibilidad de demostrar mi verdadera capacidad.

6.- No me importa lo que hacen los demás. Me concentro en mí y en mi esfuerzo.

7.- Me oriento en mi cuerpo, mi mente, mis datos, mis sensaciones

8.- La tensión interna me sirve para motivarme para la competición, y me ayuda en el rendimiento deportivo a desarrollar.

9.- Son horas que vivo con alegría, porque son genuinamente mías y no las comparto con nadie. Es mi vivencia personal, genuina, intransferible y quiero disfrutar de ella.

10.- El objetivo más importante es llegar a la meta, la planificación está en un segundo lugar, y el objetivo según la planificación es alcanzar un mejor rendimiento.