Si recordáis, hasta el año pasado, había una opción para ir a Kona que no pasaba por ser un superhombre: la lotería. En ella tú pagabas una cantidad de dinero -creo que eran cincuenta dólares- y entrabas en el sorteo de cien slots para el Campeonato del Mundo. Dado el interés que la prueba suscita, el sorteo de marras le suponía a Ironman pingües beneficios.

Pero había un problema: según la legislación americana ninguna entidad, salvo el Estado en sí, puede prestar desarrollar ningún tipo de lotería. Así que en Mayo de 2015, para no pillarse los dedos, suspendieron la lotería de Kona sine die. Tal como decía la nota de prensa emitida al respecto, “si bien no estamos de acuerdo con el Departamento de Justicia de EE.UU en su interpretación de los estatutos, y que no ha habido nada malo o inadecuado en nuestra Lotería, preferimos centrarnos en nuestras prioridades -nuestros atletas y nuestros eventos”.

Pues bien, el Maratón de Nueva York se encuentra en una situación similar. Dos runners de Utah, Charles Konopka y Matthe Clark, han presentado en Manhattan una querella contra el organizador de la prueba, Road Runners Club.

Ambos participaron en la lotería -con una cuota de once dólares- en 2011 y 2014 sin ser seleccionados. En su querella denuncian que la Constitución del Estado de Nueva York impide a entidades privadas llevar a cabo loterías, y solicitan que se sancione a Road Runners Club con una multa de diez millones de dólares por los daños ocasionados. Esta cifra duplicaría, siempre según los demandantes, lo obtenido en ingresos por la lotería en los últimos cinco años.

La demanda se hizo pública la semana pasada, justo el mismo día en que el Road Runners Club abrió el proceso de preinscripción para el sorteo de dorsales de la edición de este año. La organización aún no ha hecho declaraciones al respecto.