Vivimos tiempos convulsos y que más de una vez, viendo el telediario, hacen que giremos la cara de vergüenza por culpa de nuestros gobernantes. Supongo que nadie es ajeno a la realidad de los refugiados sirios, que huyen de la guerra y en las fronteras de Europa se encuentran con el rechazo, el desamparo y el abandono.

Pero afortunadamente aún hay hueco para la esperanza en este panorama de tristeza, y encima vinculado a nuestro querido deporte de las tres disciplinas. Ayer, en Subic Bay, Filipinas, se disputó una nueva prueba de la Copa de Asia de triatlón, lo que vendría a ser el equivalente a la Copa de Europa (que por ejemplo la semana pasada disputó su ya tradicional prueba de Melilla), y en la que dos triatletas sirios, Ahmad Mardanli en junior masculino y Wisal Saloukheh en junior femenino, se hicieron con el oro.

Hoy domingo Mohammad al-Sabbagh -que en 2015 logró un quinto puesto en Pescara, Italia- estará en la línea de salida de la prueba élite masculina.

El triatlón es un deporte relativamente nuevo en la ahora maltrecha Siria. Su federación data de 2005, apenas once años. Pese a ello, a nivel asiático han tenido buenos resultados en las últimas temporadas.

Ojalá tengamos más noticias de estás, y menos de las que abren los telediarios…