La electroestimulación es una técnica cada vez más incorporada en muchas diferentes disciplinas deportivas. Se trata de producir potenciales de acción (así llamamos a las órdenes que emite nuestro cerebro cuando hacemos una contracción de manera voluntaria) sobre las células nerviosas o musculares a través de un impulso eléctrico similar. Es decir, explicado de manera sencilla, consiste en una técnica que provoca contracciones en nuestras fibras musculares a través de una serie de corrientes eléctricas.

Está técnica se aplica a través de un electroestimulador, una máquina que emite diferentes descargas a través de una serie de electrodos pegados a nuestra piel. Apostar por esta técnica es un beneficio seguro. La electroestimulación aporta grandes ventajas y tiene diferentes aplicaciones que van desde su uso en rehabilitación hasta el desarrollo de la fuerza de nuestras fibras y músculos. Se ha demostrado que su uso retrasa la aparición de la atrofia muscular, la espasticidad y las contracturas y mejorar la fuerza isometrica. Con este método se pueden realizar incluso trabajos específicos de fuerza para las diferentes disciplinas.

Electroestimulación y natación

La electroestimulación ayuda a fortalecer nuestros músculos principales, aportando un punto extra de fuerza y, sobre todo, resistencia. Es importante conocer el momento adecuado para usar nuestro electroestimulador así como qué intensidad aplicar. Un exceso de intensidad puede ocasionarnos las agujetas suficientes como para alejarnos un par de días de los entrenamientos. Lo mejor es empezar con intensidades moderadas, de manera que al principio nos resulte cómodo e ir subiendo semana tras semana.

Los días en los que nuestro entrenamiento sea más suave podemos aplicar el electroestimulador a nuestra musculatura principal con los programas anaeróbicos (un par de días) y de resistencia (un día). Tras las sesiones más duras se puede combinar con la musculatura más secundaria con programas de fuerza-resistencia un día a la semana.

Dentro de los músculos principales que se usan en la natación encontramos glúteo y dorsal. Este último es el que más trabaja en al agua, con el podemos usar los programas de fuerza-resistencia una vez por semana siempre y cuando no entrenemos ese día y tengamos al menos un par de días descanso para conseguir una recuperación total.

Respecto a los glúteos se recomienda no abusar mucho de la electroestimulación, ya que con en entrenamiento de ciclismo ya trabajamos mucho esta musculatura y no es interesa saturarla demasiado. Si quieres dedicar algo de tiempo a esta zona usa el programa de resistencia anaeróbica una vez a a la semana. Cuida la intensidad las primeras semanas, esta zona es muy propensa a sufrir agujetas.

Los lumbares y los abdominales aunque no lo notemos,  están continuamente trabajando. Es importante que estén fortalecidos para que puedan realizar su función y no nos hagan perder tiempo. Por eso es necesario trabajar también esta zona. Podemos colocar cuatro electrodos en los lumbares y cuatro en los abdominales con una frecuencia de tres días en semana.

Se trata de un entrenamiento muy básico y sencillo, pero que, sin duda, ayudará a mejorar tu fuerza y resistencia.