«I have a strong belief that I can do it», así de rotundo y contundente empieza la segunda parte del documental que se estrenó el pasado mes de junio «From Londo to Eldoret: INEOS 1:59 Challenge» y con la que multinacional petroquímica INEOS se está encargando de coordinar y ayudar a que se consiga la última gran barrera del atletismo, bajar de las dos horas. Será el próximo 12 de octubre en Viena, aunque la fecha podría oscilar hasta el 20 de octubre.

En esta nueva saga vemos a un Eliud Kipchoge compartiendo entrenamientos y vida con sus compañeros de carrera, algo que como ha dicho una y otra vez, lo es todo para él: «Un 1% de todo el equipo es más importante que el 100% de uno mismo». El entrenamiento en grupo es clave porque todo el mundo quiere correr bien, mucho más divertido que correr solo  y porque, al final, es como más se disfruta la vida. Los atletas más jóvenes del campamento ven en Eliud Kipchoge un modelo serio de cómo llegar a ser, alguien que vive como cualquier keniano y al que la fama no se le ha subido a la cabeza, sino que vive una vida completamente rutinaria. Así lo expresa Patrick Sang, su entrenador y mentor.

La base de lo que hoy es entrenar en Kenia

En 1995 surgió la idea por parte de Jos Hermes, el CEO de Global Sport Communications, de montar un campamento de entrenamiento en Kenia para que los jóvenes atletas pudieran desarrollar todo su potencial, junto con material deportivo y entrenadores. La idea se desarrolló junto con atletas senior que sirvieran a los más jóvenes como mentores. La idea es seguir este modelo iniciado hace unos años con la ayuda de INEOS para conseguir cada día mejores atletas.

El entrenamiento varía según los días de la semana, combinando fartlek, series en pista, salidas largas, ejercicios de fortalecimiento y todo aquello que Patrick considera adecuado para su pupilo. El entrenamiento parece ir viento en popa para Eliud Kipchoge que lleva un mes entero en el gimnasio y haciendo ejercicio en su casa. Ahora, está rodeado de compañeros donde entrena mejor, todo lo que ha hecho, gimnasio, velocidad, resistencia, todo se trata de correr mejor.

«No hay límites humanos para Kipchoge»

Kipchoge parece demostrar que no hay límites humanos, así lo ha demostrado en cada maratón que ha corrido, donde cada vez ha ido más rápido, y eso lo que hace pensar que puede alcanzar su objetivo de bajar de las dos horas en Viena. Bonito testimonio el de Geoffrey Kamworor, que confía plenamente en Kipchoge porque sabe que está entrenando para conseguirlo. Ellos le han visto entrenar antes y saben que lo tiene. Todos confían en el gran Eliud, saben que cuando se propone algo, va a por ello y valoran también  la cantidad de público que habrá en Viena, cosa que no hubo en el circuito de Monza, y que será básico para animar a Kipchoge. Incluso se atreven a vaticinar un 1:58, no más de 1:59:10 – 1:59:15.

Un corredor que está llamado a hacer historia del deporte y que sigue dando ejemplo allá por donde va. No solo es un atleta, sino una persona que inspira en la vida de muchas personas.