Todo estaba preparado esta mañana de domingo para que Eliud Kipchoge luchase por bajar de 2:02:57. El keniata, el mejor maratoniano de la historia según The New York Times, no ha decepcionado. 2:01:40, más de un minuto de ventaja sobre la anterior marca, los 2:02:57 que, también en Berlín, estableciese Dennis Kimetto en 2014.

Le ha salido de cara absolutamente todo a Kipchoge: una temperatura ideal, una humedad perfecta del cincuenta por ciento y tres liebres que se han comportado tal y como estaba previsto. Ante escenario el actual oro olímpico ha rendido a la perfección y desde el primer minuto ha marcado un ritmo de carrera por debajo del hasta ahora récord. En ningún momento se le ha visto desfallecer, e incluso los kilómetros finales, en lo que se llama una maratón inversa, los ha corrido más rápido que cuando iba acompañado.

No hay mucho más que contar. La noticia es esa: ya lo intentó en 2017, pero la lluvia se puso en contra de la gloria y le impidió luchar por mejorar tiempo. Pero este año era distinto: la expectación era alta y, como en otras ocasiones, Kipchoge se había preparado a conciencia, con un durísimo plan de entrenamiento de cara a marcar un ritmo de 2’50» en cada kilómetro. Y así ha sido.

Ahora solo nos queda preguntar: ¿volverá el keniata a intentar bajar de las dos horas de la mano de Nike? Con él, como ha demostrado hoy, está claro que cualquier cosa es posible.