Era el máximo favorito y no ha hecho malos los pronósticos: Emilio Aguayo se ha hecho con la victoria enIRONMAN Wisconsin y con ello se lleva el primer slot en juego de cara al Campeonato del Mundo del próximo año. El discípulo de Jaime Menéndez de Luarca -que también competía en la prueba- estará de manera merecida en Kona el 10 de octubre de 2020. Su tercer puesto en IRONMAN Lanzarote el pasado mes de mayo apuntaba a una buena carrera como triatleta de larga distancia, y lo de hoy no hace más que refrendar que ha venido para quedarse.

Una carrera de menos a más

En este IRONMAN Wisconsin ha calcado la estrategia seguida en Lanzarote hace unos meses, donde en la primera parte del segmento ciclista trato de asegurar su presencia en el grupo de cabeza, para posteriormente trabajar de cara a reducir la distancia con los líderes lo máximo posible. Tras salir segundo del agua y ponerse en cabeza en los primeros kilómetros del segmento ciclista, vio como el alemán Markus Thomschke le superaba en el primer lugar, junto a Reece Barclay -esposo de Lucy Charles- y Adam Feigh.

En un recorrido a una única vuelta con algo más de 1.200 metros de desnivel, Thomschke, cuyo mayor éxito en los últimos años ha sido el tercer puesto logrado en el pasado IRONMAN Irlanda –donde Alistair Brownlee debutó con victoria-, incrementó el ritmo hasta abrir un amplio margen con los rivales, logrando alcanzar la T2 con más de nueve minutos de ventaja sobre sus rivales, aunque nada más comenzar a correr se vio que su ritmo era más lento. Emilio, que debió de tener algún problema durante la transición, comenzó a correr a más de once minutos de distancia. A priori parecía una distancia insalvable, pero igual que en mayo comenzó a marcar los mejores parciales en cada punto de control para poco a poco ir minando tiempos. Sus dos primeras víctimas fueron el sueco Karl-Johan Danielsson y el norteamericano Feigh, a quienes superó antes de alcanzar la primera vuelta.

Al cruzar la media maratón, aun a siete minutos de Thomschke, ya se veía que era cuestión de tiempo superarle, ya que el alemán estaba transitando casi cincuenta segundos más lento por milla que Emilio. El sorpasso se hizo realidad en el kilómetro 32’8, cuando abrió un margen de más de un minuto, que a la postre se demostraría insalvable para el compatriota de Jan Frodeno. Con más de doce minutos de ventaja sobre el tercer clasificado, era momento de administrar fuerzas y saber dosificar de cara a la última vuelta.

Maratón por debajo de 2:50

Finalmente, Emilio entraba en meta con un tiempo de 8:34:20, logrando bajar de las dos horas y cincuenta minutos en maratón -2h46′, para ser más exactos. Por la mañana, antes de comenzar, había comentado que su intención era bajar de las tres horas, así que objetivo logrado con creces.