Empiezo este post mientras los mejores nadadores del mundo compiten en las primeras jornadas de natación en los JJOO de Rio 2016. Si todo va bien Mireia Belmonte nos va a hacer vibrar en sus pruebas. Y si no hay ninguna sorpresa Ledecky y Phelps harán más grande su historia con los Juegos.

¿Por qué este artículo sobre natación en una sección en la que intento hablar de coaching?

  • Por ese colega al que le gustaría hacer triatlón, pero como no se le da bien nadar no se anima.
  • Por el o la triatleta, que todos conocemos, que siempre le oímos decir que la natación es con diferencia el peor de sus tres segmentos. Y como es el peor es al que más le cuesta dedicar tiempo. Y por tanto el que más cuesta mejorar. ¿Tú también ves el círculo vicioso?
  • O directamente por ese amigo o familiar o conocido que no sabe nadar. Y que los dos sabéis que le gustaría. Se puede aprender a nadar a cualquier edad. Y cuanto más mayor, más satisfacción genera conseguir dominar el medio.
Foto: Flickr // ironmantexas

Foto: Flickr // ironmantexas

Me gustaría poder reflejar en unas líneas por qué todos deberíamos nadar (o buscar la forma de ejercitarnos dentro del agua):

  • Venimos del medio acuático. Aunque a menudo escuchamos eso de que no es nuestro medio, absolutamente todos hemos pasado esos 9 meses, de calma en el vientre de nuestra bendita madre. Alimentados por un tubo y en un cálido medio acuoso esperando nuestro primer día de vida. Así que, “acepto barco”. No es nuestro medio, pero no es un medio ajeno.
  • No ahogarse. Las habilidades natatorias están en los planes de estudios de educación y educación física de nuestra formación. Seguramente recuerdas esas clases de pequeño con un montón de niñas y niños más. La vuelta en autobus mientras te dormías con el bocadillo en las manos. Pues bien, las estadísticas siguen hablando de ahogamientos. De personas que presencian un ahogamiento, saltan al agua y se dejan la vida tratando de salvar otra. ¿Hacen falta más motivos para saber nadar? Añadiría incluso saber actuar de forma básica ante un ahogamiento.
Foto: Flickr // BrakeThrough Media

Foto: Flickr // BrakeThrough Media

  • Terapia. Sumergirse. Nadar. Moverse dentro del agua. Ese rato de sentir menor gravedad, una movilidad articular más fácil gracias a la flotación, etc. hace tiempo que se utiliza de modo terapéutico en muchos países y civilizaciones. Si hablas con deportistas de larga distancia (triatlón y ultratrail) todos los que quieren alargar su vida deportiva o prevenir lesiones lo tienen claro. El bañador y la piscina son parte de su terapia.
  • El “esfuerzo” de nadar… ¡Desmontemos esto ya! ¿En serio? Pon la tele estos días. Mira los JJOO. Nadar es fluir, no luchar. Si, lo sé. Es la musculatura de un nadador la que le impulsa a su mejor rendimiento. Bueno… Fijate bien, mira la forma de deslizarse de Ledecky. Estos días se está escribiendo mucho sobre ella. Sobre su conversión hacia la velocidad que augura un dominio en pruebas del 200 al 1500 m. Mira sobre todo lo que ocurre desde la pared. Y lo que ocurre desde la entrada de su mano en el agua hasta el momento en que comienza la tracción. Esa mano que tracciona lo hace para que su cuerpo “cortando el agua” y siga deslizando adelante

Volvamos ahora a los mortales. A nosotros. Si luchas contra un líquido sus moleculas se reordenarán para volver a estar “en calma” en su recipiente. Así es en la piscina. Si tu obsesión es nadar más rápido sin deslizar mejor será como si de pequeño hubieras decidido aprender a andar sin gatear. No todo el mundo lo tiene en cuenta, tampoco todos los que se dedican a la enseñanza de la natación. Si te pones en manos de alguien, ponte en buenas manos.

Además, nadar nos sirve para…

  • Mejorar tu segmento de natación. Está claro. ¡Esto es Planeta Triatlón! A lo que vamos… Lee con atención. Y responde a las preguntas. Es el primer segmento…
  • Salir entre los primeros del agua. Arañar unos segundos. Orientarse mejor en aguas abiertas. No acabar “muerto” los 3’8 km de la larga distancia…
Foto: Cano Sports

Foto: Cano Sports

¿Cuál es tu objetivo?

Ahora verbalizalo en voz alta antes de seguir leyendo. O escríbelo.

¡Hazlo! … He dicho sin seguir leyendo. 😉

¿Qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo? Sino implica “pasar a la acción” te dejo pensar una segunda respuesta… ¿Necesitas ayuda? ¿De quién?

Te aconsejo que sea un profesional. Pero de verdad. No un colega que sabe nadar. Lo importante es alguien que sepa enseñar.

Por último, ¿hay algo que te lo impide? Piénsalo bien…Entonces ya sólo necesitas saber lo compremetido que estás con ese objetivo. Pongámosle nota de 0 a 10. Espero que haya sido por lo menos un 7. Si es así, ya sabes: ¡En Agosto, nada! Le quedan veinte días a este mes.

Si desde el conocimiento y la consciencia puedo convencer a más gente de nadar más, estoy más que satisfecho con este artículo. Nadar le sienta bien a tu cuerpo, a tu mente y a tus músculos. Compártelo si has identificado entre tu gente alguien que sabes que está a punto de “saltar al agua”. ¡Esa palmadita siempre es útil!

Y recuerda. Va de fluir primero y luchar después.

¡Feliz agosto triatletas!!