Me compré mi primera bicicleta de carretera hace tres años. El que era por entonces mi entrenador me sugirió varios modelos, y unas instrucciones claras pero reconozco que a mí aquello que me empezó a contar me sonaba a chino mandarino: que si busquemos una potencia corta para que te sea más juguetona (y yo pensando mira, eso que me llevo, que al menos sea juguetona), que si cuidado con la tija, que sí tú lo que necesitas es una bicicleta para triatlón…

Y claro, yo, que en aquel momento era -en cuanto a bicis- un Paco Martínez Soria de primera, me llegué a la tienda de bicicletas a la que me había mandado y dije, ni corto ni perezoso “quiero una bicicleta de triatlón”. Al dependiente le empezaron a hacer los ojos chiribitas, pensando que era el día de colocar una Scott Plasma, hasta que constató que yo con una bici rasa me conformaba. Y que costase menos de 1.500 euros. Eso lo tenía bien claro.

No os voy a negar una cosa: terminé escogiendo la bicicleta por el color. Porque era negra. Porque parecía, a tenor de la estética, una flecha. Una Scott Speedster que me hizo muy feliz durante dos años. Y con la potencia larga. Ni juguetona ni leches, debe ser mi sino.

Así que ahora que ya empiezo a tener algo de conocimiento sobre todo ésto, creo que cuando tienes que escoger bicicleta, lo mejor es echar un vistazo a la web de la tienda que queremos ir a visitar, para ir teniendo las cosas claras, antes de ir a verlas en vivo y en directo. ¿Y qué mirar?

Cojamos por ejemplo la web de Biking Point, que están en Barcelona. Casi todas las webs dan la misma información, así que lo importante es poder comparar.

1.- El precio: para una primera bicicleta, soy de la opinión de que un presupuesto ajustado es muy importante, y que está para cumplirlo. El mío en su momento era de 1.800 euros, teniendo en cuenta que tenía que comprar todo. Así que buscad una web que permita filtrar por precio, para haceros la búsqueda más sencilla. Pa’no perder tiempo, mayormente. ¿Me gastaría más de 1.800 euros en una primera bici? Yo no, sin duda. Creo que por ese precio, tienes cosas muy apañadas.

2.- Información que den de la bicicleta: una cosa es fundamental, y es saber si estamos hablando de un cuadro en aluminio o carbono.

3.- Posibilidad de ampliar la foto de las bicicletas: Foto grande, ande o no ande. ¿Para qué? Para poder ver los detalles del cuadro, qué sillín lleva, saber si lleva los cables por fuera y si, aunque luego la pruebes insitu, te gusta la estética.

4.- Que componentes llevan. Estamos en 2015. Todo lo que no sea montar como mínimo unos Shimano 105, yo lo desecharía. Y si pueden ser unos Shimano Ultegra mejor que mejor (y obviamente, a igualdad de precio, mejor la segunda opción que la primera).

5.- Las ruedas: Ya llegará a posteriori el momento de dejarse la panoja en unas ruedas. Por ahora, nos conformaremos con las que vengan de fábrica. Mi opinión es que las que suelen montar las marcas de su propia cosecha son buenas. Por ejemplo, echando un vistazo a Biking Point, estoy viendo que tienen una opción, una Massi Pro con ruedas con algo más de perfil. Pues oye, si cuadra en presupuesto, pues sería a valorar.

Yo, personalmente, no me fijaría en más detalles. Está bien que nos cuenten otras cosas, pero para una primera bicicleta, vamos a ir a lo gordo, a lo que abulta.

Una vez que nos acostumbremos a hacer kilómetros, ya llegará el momento de empezar a soñar con una nueva… 🙂