Y luego nos quejamos de que el agua está fría y necesitamos neopreno… Que se lo digan a los 366 nadadores que han participado en la edición número 70 de la tradicional carrera Alfred Nikodém en las aguas heladas del río Moldava en su paso por Praga. Es tradicional desde 1947 que el día después de Navidad se celebre esta competición con nadadores de todas las edades y distancias de 100, 300 y 750 metros.

El agüita estaba nada más y nada menos que a la friolera de 4,2 grados, temperatura considerada como “moderada” para los expertos en la materia, que están acostumbrados a nadar a temperaturas más bajas. La temperatura atmosférica en Praga era de 8 grados. Vamos, lo que se llama en mi pueblo frío dentro y fuera del agua.

Foto: Reuters // David W Cerny

Foto: Reuters // David W Cerny

La carrera no puede celebrarse en un sitio más bonito de la ciudad. Al fondo el mítico Puente de Carlos, la colina del Castillo de Praga, con su inconfundible catedral, y el Teatro Nacional de la República Checa. Como aliciente también están los miles de espectadores que año tras año se congregan en las barandillas de los puentes y a lo largo del río para mirar insólitos a estos valientes nadadores.
Como ya habréis pensado, el riesgo de congelación en una prueba así está a la orden del día. Por eso, un grupo de jueces vigilan cada tramo del recorrido, para detectar síntomas de hipotermia y sacar a los competidores del agua si consideran que su vida corre peligro.

Más que una mera competición deportiva, este evento es una muestra de superación personal para sus participantes. Pero no os creáis que es una prueba puntual ni mucho menos, la natación en agua helada tiene una tradición centenaria en la República Checa, donde existen numerosos clubes que se organizan para saltar a las aguas de ríos y lagos en invierno. Para muchos, la principal motivación es mantenerse sano, no solo en invierno sino en todo el año.

Foto: Reuters // David W Cerny

Foto: Reuters // David W Cerny

Según parece, la estimulación provocada por el frío provoca un fortalecimiento del sistema inmume. Los nadadores de invierno están entrenados para que el estímulo de lo helado convierta las reservas de energía corporal evitando que se produzca entrar en un estado de hipotermia.

La prueba de 750 metros alcanzó récord de participantes con 130 nadadores. La nadadora más joven fue una belga de 13 años y la más veterana una checa de 87 años. La ganadora fue la checa Lenka Sterbova con un tiempo de 8:58 seguidade la actual campeona mundial en natación de invierno sobre 200 y 450 metros libres con un tiempo de 10:27 en los 750 metros.

Así que ya sabéis, a partir de ahora cuando os quejéis porque el agua está fría, comprobad si la temperatura supera los 4 grados como en Praga el pasado día 26.

Foto: Michal Cizek //AFP

Foto: Michal Cizek //AFP

Fuente: EFE