Eneko Llanos ha echado la vista atrás para hacer en su blog un resumen de este 2015 que se acaba. Tras el buen resultado en el Campeonato del Mundo de Hawaii, el vasco ha tildado la temporada como muy buena, a pesar de los problemas bucales que ha arrastrado a lo largo de todo el ejercicio, y la decisión -dura, entendemos- de dejar de contar con el mítico Dave Scott como entrenador y preparar la planificación por sí solo.

Comenzó el año en Dubai, con la disputa del Challenge Dubai, primera prueba de la Triple Corona, donde logró un buen sexto puesto. En Marzo comenzó la larga distancia, con el Ironman de Sudáfrica, en el que con una marca de 8h37′ obtuvo una quinta posición final, pese a haber saltado de la bici entre los tres primeros.

La primera victoria del año llegó en abril, en el Desafío Octava Isla: triatlón cross el sábado y una carrera a pie el domingo de 31 kms.

En Barcelona, en Mayo, logró la séptima posición en el Ironman 70.3. Eneko reconoce que le sorprendió el tramo ciclista (se suben tres puertos), y que en próximos ejercicios lo entrenará con más detenimiento.

La temporada entraba en su punto alto con la disputa del Ironman de Frankfurt en la primera semana de julio. Las altas temperaturas -se llegaron a alcanzar los cuarenta grados de temperatura a la hora del maratón- hicieron mella, arrastrándole hasta la octava posición. No obstante, este resultado sellaba su clasifiación para Kona.

Dos meses después, ya tomada la decisión de empezar a entrenar por libre, se hizo con la victoria en el Ironman 70.3 de Lanzarote, en plena preparación del Campeonato del Mundo de Hawaii. Allí llegó muy bien de cabeza, aunque con visitas de última hora al dentista. Un magnífico tramo de bicicleta nos hizo soñar con verle subido al podio, aunque al final cruzó la meta en un magnífico séptimo lugar.

¿Y en 2016? Pues de nuevo Kona como objetivo. Y sin duda que a sus 38 años el mejor triatleta de larga distancia de España de los últimos años dará mucha guerra.

Foto de portada: James Mitchell