Hace unas semanas, cuando se estrenaron las HOKA ONE ONE Carbon X, nos hicimos eco de la victoria de Emma Pallant en IRONMAN 70.3 Pays D’aix. La británica, compañera de equipo de Pablo Dapena, era la primera en lucir el nuevo modelo y vencer a las, hasta ese momento, todopoderosas Nike Vaporfly 4%.

A tenor de lo visto en la primera edición de IRONMAN Vitoria, parece que aquel triunfo en tierras francesas no fue flor de un día y que puede ser algo habitual: Tanto Eneko Llanos, ganador en la prueba masculina, como Heather Jackson, ganadora de la femenina, completaron los 42 kilómetros y 195 metros con algún modelo de HOKA ONE ONE. El vitoriano con las Carbon X, y la norteamericana con las HOKA Evo Carbon Rocket.

Junto a ellos Josh Amberger, segundo en meta, también utilizó las Carbon X , al igual que Alejandro Santamaría, que terminó sexto.

Por su parte, Judith Corachán y Peru Alfaro, terceros ambos, lucieron modelos de Nike: la catalana completó su remontada en el último de los segmentos con las Nike Vaporfly 4% que lleva utilizando desde Challenge Salou, mientras que el vasco lo hizo con las Nike Zoom Fly Flyknit.

La única ocupante del podio que no utilizó modelos de estas dos marcas fue la suiza Nina Derron, que disputó el último de los segmentos con las New Balance 1500V5.

¿Qué tienen las Carbon X de disruptivo?

La fibra de carbono ha llegado al calzado deportivo para quedarse. Abrieron el camino las Vaporfly de Nike, con Eliud Kipchoge como gran valedor, pero el resto de marcas ya trabajan en sacar al mercado sus modelos: HOKA fue la primera con estas Carbon X, pero recientemente ASICS ha estrenado sus Metaride con las que ya hemos podido ver a Jan Frodeno o Fernando Alarza.

¿Cómo funcionan las Carbon X concretamente? El resumen básico es que ayudan al cuerpo a impulsarse más en cada zancada, gracias a la citada placa de fibra de carbono en su media suela y un proactivo Metarocker. La idea última es que ambos elementos proporcionen una zancada eficiente y propulsora a cualquier velocidad. Y todo con un peso de 241 gramos.

Un reciente estudio llevado a cabo por el Journal of Sport Sciences estima que estos nuevos modelos de zapatillas alargan la zancada unos dos centímetros. Teniendo en cuenta que se estima que a lo largo de un maratón damos unas 30.000, hablamos de 600 metros de ganancia de distancia con el mismo esfuerzo. «Los músculos se contraen para ayudar a los tendones a absorber y devolver la energía«, explica Iain Hunter, responsable del estudio y profesor de la Brigham Young University. «Si la suela de un zapato energéticamente eficiente puede contribuir a esto, se requiere menos trabajo muscular, lo que mejora la economía de carrera«.