Reconozco que tengo muy poca imaginación para las ensaladas. Es complicado combinar ingredientes sin que el cuerpo te pida meterle queso, jamón dulce, bonito o algo con consistencia. Dame argo con sabor, chacho. Y más cuando tú mismo limitas otros ingredientes que hasta hace unos meses eran habituales como aceitunas negras, maíz o pimiento rojo de bote.

Hay que darle al tarro, sin duda. Y muchas veces atreverse un poco, que al fin y al cabo todos tenemos alimentos en el frigorífico que estamos acostumbrados a cocinar de una manera u otras e inconscientemente descartamos otras posibilidades. Ayer me pasó con el brócoli. En casa lo hervimos o lo hacemos a la plancha. Pero qué coños, si una coliflor puede ir cruda a una ensalada, ¿por qué no va a poder él?

Ingredientes (para 2 personas):
Canónigos (30 gr) (8)
Rúcula (30 gr) (8)
Brócoli (50 gr) (15)
Rábano (3 uds) (5)
Frutos secos (un puñado) (140)

Total de calorías por ración: 88 calorías.

Lo primero es mezclar los canónigos y la rúcula, y lo llevamos a un bol amplio. Después se corta el brócoli, de tal manera que queden flores pequeñas. El rábano se corta el láminas.

Se lleva al bol junto a los frutos secos. Yo he escogido anacardos, pipas de calabaza, almendras y pasas, todos sin sal.

Se remueve bien, y se agregan las dos cucharadas de aceite de oliva y el vinagre.

Aviso que es una ensalada que recupera la sensación de masticar, al tener todos los ingredientes en crudo.