El deporte en una de esas ciencias en continuación evolución. En ese camino de continuos cambios, de nuevas costumbres, de diferentes métodos se cuela silenciosamente un corriente: el entrenamiento de fuerza al aire libre. Lejos de gimnasios, de máquinas, de ambientes saturados, entrenar la condición física en la naturaleza es una opción por la que se decantan algunos deportistas. Si quieres salir de la monotonía y encima ahorrarte la cuota del gimnasio, lee nuestros consejos y entrena la fuerza en la calle.

Encuentra un parque

Cualquier parque local es ideal para practicar deporte. Y hoy en día, estemos donde estemos, no tenemos problemas para localizar cualquier cosa mediante Google -esas grandes manchas verdes en mitad de una ciudad delatan una zona ideal-.

Los bancos y el diferente mobiliario del parque son herramientas que permiten perfectamente realizar ejercicios de fuerza, además siempre habrá zonas ideales para hacer sentadillas, burpees o correr. Puedes encontrar también vallas de madera sobre las que trepar, saltar o pasar por debajo para entrenar tu acondicionamiento físico.

Usa tu patio trasero para el entrenamiento de fuerza

Hay un sinfín de ideas para poner en marcha de forma casera un gimnasio al aire libre en casa. Desde sacos de arena que podemos hacer nosotros mismos hasta aprovechar viejos neumáticos para entrenar la fuerza. Es tan simple como tratar de llevar la rueda de un lado a otro. O atarle una cuerda y arrastrar de ella. Un tronco de un arból o una roca grande, algo que podemos encontrar fácilmente, también nos puedo servir para entrenar la fuerza en casa. Si no prueba poner tu coche en punto muerto y empujarlo durante un rato.

¿Tienes huerto en casa? Prueba a poner uno en marcha. Cavar, plantar, regar, recoger y cuidar tu huerto te pondrá más en forma de lo que imaginas.

Y si prefieres directamente tener el gimnasio en casa, también tienes posibilidad de hacerlo sin gastar mucho dinero.

Aprovecha para hacer cardio también

Si algo que sorprende es ver a un triatleta o a un corredor desplazarse en coche hasta el gimnasio o la piscina. Vale que si tenemos que llevar una mochila no vamos a ir corriendo, pero ¿qué hay de malo en caminar o desplazarse en bici hasta el gimnasio? ¡Vamos a hacer deporte!

Desplazarse a pie o pedaleando es una gran forma de combinar entrenamiento de resistencia con entrenamiento de fuerza. Si somos deportistas y podemos realizar actividades físicas de bajo nivel durante todo el día, hagámoslo y dejemos de lado el coche o el transporte público.