¿Has dejado de estar soltero? ¿Te casas? ¿Vas a ser padre? ¿Cambias de trabajo? Seguramente si alguna de las respuestas ha sido sí, habrás tenido que escuchar por parte de algún amigo o compañero eso de “que sepas que se te acabó eso de entrenar todos los días” o peor aún, “para cuando vendas la bici me avisas antes de que la cuelgues en Tuvalum o Wallapop, que yo me la quedo”.

¿Y es eso así?

Creo que los entrenadores tenemos parte de responsabilidad en hacer que un deportista, por un cambio normal en la situación de su casa o de su trabajo, no debe dejar de hacer deporte.

¿Cómo debería funcionar un entrenador con un deportista ante cambios de situación como estos?

  • Adaptando las horas de entrenamiento a las horas disponibles de cada persona, es decir, si el lunes no puede hacer nada, pues nada. Si el martes solo puede 1:15h a mediodía, pues eso es lo que debe ponerte de sesión. Si por ejemplo los jueves es el día de película en el sofá con el enano, pue ese día circuito de abdominales y flexiones en casa y listo. El deportista debe poner las horas que puede entrenar, y no el entrenador.
  • Adaptando los objetivos al tiempo que va a poder dedicar a entrenar. El entrenador debe abrir los ojos muchas veces del deportista. Si por ejemplo puede sacar 5h a la semana, de lunes a domingo, para entrenar, pues difícilmente podrá prepararse un Ironman. Hay que ser claro con el entrenado y hablar las cosas con la mayor realidad posible. A nivel particular deciros que soy muy de sacar de la cabeza eso del NO PAIN NO GAIN de los que tengo. Pruebas reales y bien entrenadas antes que querer ser súper héroes y acabar lesionados medio año.
  • Siendo flexibles con las cargas de entrenamiento. Si además del trabajo de 8-10h al día que tan común es muchas profesiones, y del estrés que eso le genera, si además nosotros como entrenadores le hacemos ponerse las zapatillas a las 23h de la noche para hacer tropecientas series de 200m en R3+… puede que nos lo carguemos. Debemos adaptarnos un poco a su estado mental, darle la flexibilidad que necesita para poder cambiar una sesión por otra y que la relación entre entrenador-entrenado no sea una relación militar del régimen nazi.
  • Motivando al deportista. Hacerle ver al deportista que no hay que hacer una maratón para ser un buen corredor, ni hay que hacer carreras de ultratrail de más de 100km para ser un buen corredor por montaña, ni hay que hacer un Ironman para ser triatleta. Mucha gente menosprecia las carreras populares y posiblemente sea porque no saben de la dureza que conlleva prepararse para correr como corren 8km a 3min/km. Ninguna prueba es menos que otra, todas tienen su dureza.

Si eres deportista, piensa sobre estos puntos porque son igual de importantes para ti que para tu entrenador. No es cosa de uno solo. Sin deportista no hay entrenador, y muchas veces, sin un entrenador que te anime, te apoye y esté pendiente de ti, tampoco hay deportista.

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