Un estudio de 2016 realizado a más de 64.oo0 ciclistas determinó que usar un casco puede reducir el riesgo de lesiones fatales en la cabeza en casi un 70 por ciento. Para que nos hagamos una idea de la importancia del casco, se estima que las tres cuartas partes de muertes de ciclistas que se producen cada año son a causa de lesiones en la cabeza.

Por suerte, hoy en día, la mayoría de los ciclistas ya hemos tomado conciencia de la necesidad de usar el casco para proteger nuestra vida. Pero no basta con usar el caso, hay que usarlo bien. Nuestro compañero JuanP Vázquez hablaba de ello hace unos días: llevarlo mal puesto nos puede suponer hasta 4’4 vatios de pérdida de potencia.

Pero es que además, puede que te suene algo absurdo, pero muchos triatletas y ciclistas creemos que estamos haciendo las cosas bien sin ser conscientes de que todavía cometemos algunos errores. Nuestro CEO, Diego Rodríguez, ha hablado de ello en su último vídeo de Youtube. ¿Cuáles son? Ahí van.

Equivocarnos en la talla

Para Randy Swart, del Instituto de Seguridad del Casco de Bicicleta, el tamaño del casco es como un gorro: “Si el casco tiene el tamaño correcto, toca la cabeza en todos los sentidos, pero no ejerce demasiada presión sobre una sola área”. Cuando vayas a comprar un caso prueba varias tallas y asegúrate de que estás escogiendo la correcta.

Si el casco no se ajusta bien, puede estar fuera de posición. Ahí es cuando golpeas tu cabeza desnuda sobre el pavimento. El estabilizador de confort en la parte trasera no sujetará tu casco en un golpe. Solo las correas de la barbilla pueden hacer eso “, dice Swart, lo que nos lleva a otro error.

Dejar la correa floja

“Muchos ciclistas no prestan suficiente atención al ajuste de la correa”, dice Swart. “Los accesorios de la correa a menudo se deslizan, y tienes que reajustarlos”.

Las correas deben estar bien ajustadas, pero sin abusar. Swart lo compara con la sensación de un cinturón de seguridad. “Ajusta hasta que tengas un pequeño rango de movimiento en todas las direcciones”.

Usar un color oscuro

Si los colores fosforitos se pusieron de moda cuando la fiebre del running hace algunos años fue por algo. Todo nuestra equipación deportiva debería estar pensada siempre para mejorar nuestra visibilidad en la carretera. Por eso lo ideal sería gastar nuestro dinero en un casco que tenga colores brillantes o llamativos, propiedades reflectantes o incluso algún elemento que se pueda iluminar.

Meter el casco a la lavadora

Parece una locura, pero vemos tantos disparates a diario que ya nada nos sorprende. Por favor, el casco se puede lavar perfectamente a mano. De hecho deberías hacerlo a menudo. Las pruebas realizadas por el Instituto de Seguridad muestran que la lavadora o el lavavajillas no son lugar para un casco de bicicleta.

No cambiar el casco después de un golpe

“Después de un golpe, revisa el casco”, aconseja Swart. Si ves alguna marca o señal extrañan en su superficie merece la pena cambiarlo por uno nuevo. A veces el daño a la espuma no es visible y pueden quedar ocultos daños importantes.

Esto puede pasar incluso en una caída normal, sin grandes consecuencias. “Si la espuma se ve comprometida en un golpe y tiene la mala suerte de volver a golpear en el mismo lugar, el casco no protegerá como lo haría normalmente“.