No sé vosotros: yo la natación la entreno por la mañana, a las siete menos cuarto. Lunes, miércoles y viernes. Y da igual el mes, estemos en pleno verano, estemos sumidos en el duro invierno: sin que haya amanecido yo estoy en bañador a los pies de la piscina con un bañadorcico que me tapa las vergüenzas mirándo al agua con tremendo pavor. Y como yo todos mis compañeros.

«¡El agua está helada!» es una de las mayores excusas que podemos utilizar la gente que nadamos. Te acercas acojonado al borde, metes el pulgar del pie derecho y lo sacas aterido. Algún valiente hasta se agacha y mete la mano, que luego sacude empapándonos a los que estamos alrededor. Los insultos son inmediatos.

Es que es verdad, ¡siempre está helada!

 

Pero te tienes que meter, no hay otro remedio. Tienes por delante una sesión de una hora y meterse ahí da pánico. ¡Con lo bien que se estaba bajo el edredón, coponazo!. ¿Pero por qué está tan fría? ¿Por qué no está templada? ¿En qué piensan cuando deciden la temperatura a la que debe estar el agua?

La FINA estipula que la temperatura esté a 26 grados. La mayoría de las piscinas dicen estar a 28. Y joder, si alguien pone un termómetro, y la limpia, y la controla, yo parto de la base de que esas cosa se cumplen, ¿no? Vale. Lo acepto, lo mismo la queja de todo nadador de que el agua está helada es meramente psicológico: por la mañana vienes de estar debajo de la manta, por la tarde pasas de estar vestido a estar en bolillas en apenas cinco minutos y lanzarte a un medio distinto te da pánico.

Y si no, fijaos: lanzarse al agua es la muerte, te llevas un susto que ni en Scary Movie, pero a los dos largos ya se te ha pasado. Ni te enteras del frío. De hecho, es posible que con la temperatura del agua más alta, rindamos peor:

El agua caliente incrementa la temperatura de nuestro cuerpo, y este conlleva más sudoración, elevando el riesgo de deshidratación. Además, la sudoración excesiva conlleva a un desequilibrio de electrolitos: más calambres, espasmos musculares y fatiga severa.

Así que nada, mañana cuando os metáis en el agua, y tiritéis de frío al principio, pensad que es por vuestro bien.