Muy interesante la reflexión que hace el triatleta profesional australiano Tim Reed sobre las consecuencias que un sobreentrenamiento puede tener en los hábitos sexuales de cualquier triatleta, ya sea hombre o mujer. Lee atentamente a ver si tienes que aplicarte el cuento y si no, esa suerte tienes porque habrás conseguido equilibrar vida personal y deportiva, y eso también es una victoria.

Como cualquier triatleta profesional, a sus 33 años, Tim Reed se ha pasado más de diez años de su vida compartiendo horas de bici en compañía de otros ciclistas y triatletas, generalmente jóvenes y de mediana edad. Dado que un hombre «normal» suele pensar en sexo una media de 19 veces al día, lo normal es que antes o después acabes sacando el tema con tus compañeros de grupeta, dependiendo del grado de confianza que tengamos. Y ojo, que aquí viene lo realmente sorprendente para todos aquellos que no estén familiarizados con atletas de resistencia de élite, Tim Reed avisa de la frecuencia con la que escucha a sus compañeros de entreno decir que el sexo no les interesa, que es un tema con el que a veces cumplen con su pareja (que no es deportista ni entrena) e incluso que llegan a tener problemas para mantener una erección o alcanzar el orgasmo.

En algunos casos, culpan al hecho de pasar tantas horas en bici como principal causante de esta disfunción. Algo que podría tener alguna explicación en el pasado, pero en pleno siglo XXI, con los mejores ajustes biomecánicos posibles y todo tipo de sillín que eliminan la presión sobre el área perineal, esto no debería suceder ni a hombres ni a mujeres.

Por el contrario, al hablar con atletas que han dejado el deporte o que se han tomado un descanso largo y dejan de entrenar, es curioso ver cómo de forma generalizada su deseo sexual vuelve a estar más vivo que nunca, como si nunca se hubiera perdido. En el caso del propio Tim Reed, reconoce, que el cambio que experimenta en el deseo sexual cuando descansa es tan drástico que no sabe si lo que el cuerpo está haciendo es recuperar todo el tiempo perdido o si ésa sería la situación normal en caso de que no entrenara.

Lógicamente no es habitual que un hombre le pregunte a una mujer cómo va su vida sexual, pero para eso está la parte femenina de Planeta Triatlón. Al igual que en el caso masculino, el comportamiento femenino es muy similar al de los hombres. Un constante sobreentrenamiento lleva implícito la desaparición del deseo sexual en las mujeres.

Tim Reed

El cortisol, la principal hormona del estrés

El cortisol, la bestia hormonal temperamental que es, es la principal hormona de estrés del cuerpo. Se libera de las glándulas suprarrenales en respuesta al estrés y a un nivel bajo de glucocorticoides en la sangre. El cortisol regula la energía ayudando a seleccionar el tipo y la cantidad correcta de carbohidratos, grasas o proteínas que el cuerpo necesita.

Una variación natural en los niveles de cortisol a lo largo del día es muy normal y saludable. Cuando nos despertamos, normalmente está en niveles altos, suele caer al final de la mañana, vuelve a incrementarse como respuesta a una sesión de entrenamiento duro o para terminar la jornada en la oficina, y luevo vuelve a caer hacia el final del día para permitirnos descansar y dormir.

Vamos, que no podríamos vivir sin cortisol nunca, lo necesitamos como el comer. Sólo se convierte en un problema cuando los niveles son altos de forma continua, algo parecido a lo que ocurre con la insulina en los diabéticos. Si los niveles de cortisol son altos muy frecuentemente, todo el sistema puede volverse disfuncional. El cuerpo puede empezar a generar altos niveles de cortisol en momentos en los que no queremos, o dejar de producir cantidades adecuadas cuando realmente lo necesitamos.

Cuando el cortisol es alto, otras hormonas, específicamente la producción de hormonas sexuales es muy baja. Para los hombres, la hormona sexual predominante es la testosterona y para las mujeres, el estrógeno y la progesterona. Cuando los niveles de producción de cortisol son altos, las hormonas sexuales serán bajas. Así que si estás entrenando demasiado, o tienes un nivel de estrés laboral que te impide desconectar, o estás entrenando muy duro durante un período demasiado largo, el cuerpo podría tener un nivel alto de cortisol de forma crónica y , al contrario, bajo de testosterona, estrógeno, progesterona y otras hormonas.

 

¿Cuál es la solución?

Dieta

Y no nos referimos que busques en Google cómo reducir el cortisol porque encontrarás tal cantidad de suplementos para aumentar las hormonas sexuales que probablemente te añadirán todavía más estrés para complicar aún más el problema sexual. Una dieta saludable, predominantemente de alimentos integrales, que proporcione a tu cuerpo todos los nutrientes apropiados debe ser suficiente nutricionalmente para que la mayoría de las personas mantengan su líbido en niveles adecuados a su edad.

Dormir

La manera más efectiva de darle a tu cuerpo un impulso hormonal es descansar y dormir lo suficiente. Durante el sueño el cuerpo genera hormonas para restaurar, reconstruir y, a su vez, reponer el deseo sexual. Prioriza el sueño si quieres recuperar tu instinto sexual.

Entrenamiento saludable

El ejercicio «crónico» solo genera niveles crónicos de cortisol. Por eso, es mejor contratar un entrenador o dedicarle tiempo suficiente para planificar un programa de entrenamiento adecuado y saludable. Por «saludable» se entiende a aquel entrenamiento que tiene en cuenta todas las variables de estrés que influyen en tu vida, de forma que tengas el tiempo suficiente para asimilar y recuperar entre cada uno de ellos. Por supuesto, esto no está reñido con entrenar fuerte y duro, pero siempre teniendo la premisa de que el trabajo duro se desperdicia si no te das tiempo suficiente de asimilación. Un día o dos a la semana de descanso no vienen nada mal y tomarse un tiempo de descanso después de cada prueba importante, debería formar parte del entrenamiento.

Sé flexible

Ser flexible dentro de nuestro programa de entrenamiento es muy importante para prevenir una sobrecarga crónica de cortisol y para mantener el deseo sexual. Si no has pegado ojo porque tienes un bebé que no ha parado de llorar toda la noche o tienes mucho estrés por trabajo ese día, puedes saltarte la sesión de entrenamiento. Revisa tu programa y mete una sesión de recuperación o aeróbica fácil para que el estrés total de ese día no sea excesivo. Reprograma la sesión para otro momento o incluso olvídate de ella. Saltarse una sesión no es pecado y a largo plazo, se agradece.

Hay una gran diferencia entre no tener ganas de hacer una sesión cuando estás un poco cansado y cuando estás destrozado. Cuando estás destrozado no tiene mucho sentido ni beneficio entrenar. En el fondo creo que la mayoría de la gente lo sabe, pero si no estás seguro, prueba el método de Craig Alexander para empezar la sesión y al menos completar el calentamiento. A menudo empezar es la parte más difícil y a partir de ahí sabes si estás realmente cansado o si puedes con el entrenamiento.

Reduce el consume de estimulantes

La cafeína, probablemente la droga legal más beneficiosa que mejora el rendimiento, también ayuda a aumentar los niveles de cortisol. El consumo continuado de cafeína puede contribuir a los niveles crónicos de cortisol, así que ten cuidado con la cantidad y la frecuencia en que consumes cafeína. Al igual que haces con el entrenamiento, busca días o periodos del años donde puedas reducir considerablemente su consumo.

Evita el sobreentrenamiento

Los síntomas de sobreentrenamiento pueden tardar meses o incluso años en desaparecer. No olvides el deseo sexual y oriéntalo hacia un entrenamiento inteligente, saludable y teniendo en cuenta siempre el tiempo de recuperación

 

Fuente: Tim Reed