¿Te has preparado un Ironman y tienes tus dudas sobre si vas a poder terminarlo o no? A ver, chavalada, llevas meses por y para esto, has llevado el plan de entreno con un nivel de exigencia que ya quisieran los balances de algunas empresas y ahora te surgen tus nervios por saber si realmente estás preparado para el gran día. Es algo lógico, le tienes respeto, pero nunca debes utilizar la palabra miedo. Aquí van algunas de las estrategias que James Witts nos explica para evitar el abandono en una larga distancia.

Como dijo una vez el entrenador de Jodie Stimpson, Darren Smith, “La confianza se basa en la confianza”. Hombre, si no entrenamos, no sé qué confianza vamos a tener, pero habiendo entrenado bien, no hay que tener miedo. Ocurre lo mismo con la parte de fortaleza mental. Intenta meter una salida larga semanal de al menos 8 horas (un poco más larga si tus objetivos son más ambiciosos) y así tendrás mucha más confianza en que el nivel de forma es el que debe ser y no el que debería ser.

El estado físico, el llegar fino a una prueba de larga distancia es solo una pieza más del rompecabezas que supone un ironman. Seguro que es algo que ya te han contado tus compañeros de entrenos que han sufrido alguna que otra petada en estas pruebas. El muro puede aparecer por otras muchas razones como por ejemplo no llevar el ritmo adecuado o incluso por una mala planificación de la alimentación durante la prueba.

Foto: Flickr // Craig

Foto: Flickr // Craig

Natación

Si hablamos de un problema de ritmo, la natación debería ser entonces un puro trámite. Vale, puede ser que pienses que meterse 3.8 kms nadando entre pecho y espalda no tiene nada de trámite. Me explicaré mejor, quiero decir que es una distancia en la que hay que intentar mantener un ritmo fácil de llevar y no meterse en muchos problemas. Y ya si somos un poco más pillos, aprovecharnos del drafting del triatleta que llevamos delante y coger pies para ahorrar la máxima energía posible.

Foto: Flickr //CathyAndersen

Foto: Flickr //CathyAndersen

Bicicleta

El segmento bicicleta puede llevar a algunos triatletas hasta las 8 horas pedaleando, así que el ritmo se convierte en algo estratégico y muy importante de cara a terminar. Aquí es donde merece la pena gastarse el dinero en un medidor de potencia. De esta forma sabrás si  puedes mantener la potencia que llevas en cada momento durante muchos kilómetros  (en torno al 65-80% del umbral de potencia funcional para la mayoría) y pegarte a ella como un Gómez Noya o un Brownlee.

Si utilizas un monitor de frecuencia cardíaca, debes estar en tu Zona 2. Eso equivale al 60-70% de tu frecuencia cardíaca máxima. Aquí de lo que se trata es de tirar de todas las reservas de grasa y reservar nuestro apreciado glucógeno para la carrera.

Carrera

Salir como un tiro en la carrera nos llevará a un abandono fijo, así que ojito con los ritmos de carrera. Lo ideal es hacer la segunda media más rápida que la primera. Otra forma de prevenir el fatídico abandono en el ironman es andar/correr  según cómo lo hayas estado practicando en tus entrenamientos.

Nutrición

En cuanto a la nutrición el día de la competición, lo ideal es consumir 60-90 gramos de carbohidratos por hora, siempre y cuando nos sintamos cómodos, claro. Esta cantidad la podemos tomar en forma de líquidos, barritas, geles o pastillas. Hay marcas, texturas y sabores para aburrir en el mercado, así que solo tienes que elegir las que más te gusten. Tomaremos todo esto mezclándolo con comida de verdad mientras vamos en la bici. Aquí ya que cada uno se haga su sándwich favorito o lo que haya probado que le funcione en otras ocasiones, eso sí, que sea de fácil digestión y no tan dulce como las barritas industriales que solemos tomar. Recuerda que es más fácil digerir la comida en la bici que corriendo, e intenta comer cada cierto tiempo estipulado de antemano. Puedes programar tu monitor para que te vaya recordando comer/beber cada 15 minutos.

Para terminar, un último consejo de Chrissie Wellington: “Suelo tener mantras personales que ayudan a inspirarme, como el famoso “Si” de Rudyard Kipling. Suelo fraccionar algunas sesiones de entrenamiento en secciones más manejables y, como no queda otra, aprender a sufrir en los entrenamientos es vital para sacar lo mejor de ti en una competición”.

Fuente: 220triathlon