¿Qué tal, triatletas? Hoy os voy a hablar sobre parte de mi profesión, la de biomecánico, y porqué os va a resultar útil invertir unos euros en haceros un estudio biomecánico.

Entrando en el mundo del ciclista y el triatleta, es un mundo un poco cerrado a los cambios donde imperan frases del tipo “Juan lleva pedaleando toda la vida y mira lo bien que va” o “mira cómo iba Indurain” o “antes no se necesitaban tantas cosas”. Por desgracia, como en otros tantos ámbitos de la vida, abunda lo que se ha hecho desde siempre. Además, cuántos de vosotros habéis dicho en alguna ocasión “esto es para profesionales” o “esto es para la gente que pedalea mucho”. La gente, por naturaleza, somos reacios a cualquier tipo de cambio, y sobre todo con temas tecnológicos o que afecten a nuestro físico, y un estudio biomecánico es uno de los casos más significativos.

Hace unos años, ir al fisioterapeuta, al podólogo o incluso tener un entrenador que nos enviase rutinas semanales era algo para muy pocos. En cambio ahora lo tenemos aprehendido en nuestro día a día y no le damos mayor importancia. Así que hay que aceptar los cambios para bien.

Dicho ésto, entremos en profundidad al tema: Un estudio biomecánico tiene dos finalidades principales:

Ganancia de eficiencia

Cuanto más eficientes seamos encima de la bicicleta, manteniendo constantes las capacidades físicas, mayor será el tiempo que podremos mantener el esfuerzo: esto hará que logremos una ganancia de rendimiento, seamos ciclista, triatleta principiante o triatleta profesional. Nos afecta positivamente a todos independientemente de nuestro nivel.

Dolores y lesiones

El ciclismo es un deporte de resistencia en el que durante un largo periodo de tiempo repetimos de forma continua un movimiento, el de la pedalada. Haced cálculos: en un entrenamiento de dos horas y media a 90rpm, hacemos 13.500 pedaladas con cada pierna. En una tirada larga, de cinco horas, alcanzaremos las 27.000. Si ya contabilizamos las horas anuales, un pequeño defecto en el gesto al pedalear, o en la postura, puede derivar en graves problemas articulares y en lesiones.

Por tanto, necesitas un estudio biomecánico sí:

Tienes dolencias

Un estudio biomecánico elimina los gestos que generan ese dolor que nos impide disfrutar y rendir:

  • Pies: Si tienes alguno de estos síntomas:
    • Si se te duermen o entumecen.
    • Rozamiento.
    • Sobrepresión.
    • Sensación de pies calientes o sobrecalentamiento en la planta del pie.
    • Fascitis plantar.
    • Mal binomio pie – zapatilla.
  • Tobillo: Si tienes dolor o tendinitis en el talón de Aquiles.
  • Rodillas: Si sufres:
    • Condromalacia.
    • Dolencias o tendinitis en el femoral.
    • Dolor en el poplíteo.
    • Dolor en la banda iliotibilar.
    • Dolor en la pata de ganso.
  • Perineal: Son aquellas dolencias producidas por el sillín. Nuestra zona perineal no está concebida para soportar una carga de peso, hay adaptación, pero mínima:
    • Entumecimiento genital.
    • Ardor o rozamiento.
    • Prostatitis.
    • Uretritis.
  • Cadera: para saber si la postura en la bicicleta te está afectando, buen indicador son los sillines o culotes desgastados más por un lado que por otro, mal asentamiento o deslizamiento del sillín. Dolores producidos por:
    • Rotaciones.
    • Dismetrías.
    • Sobrecargas.
  • Espalda: Dolores en:
    • Zona lumbar.
    • Zona cervical.
    • Hernias.
    • Dolor o estrés por repetición.
  • Clavícula: Fractura o luxación, dolencias muy frecuentes en BTT.
  • Manos: Posibles síntomas:
    • Si se te duermen.
    • Túnel carpiano.
    • Fractura navicular de muñeca: indica una sobrepresión en las manos, causada por una mala posición o por una mala costumbre; incluso por la acción de frenado, frecuente cuando nuestro sillín nos expulsa hacia delante por una inclinación excesiva.

estudio biomecánico

Tienes una lesión

Toca buscar la causa y hacer un plan de ajuste y entrenamiento adecuado y progresivo, en aras a conseguir una correcta recuperación y readaptación activa.

Otros motivos

  • Si tu control sobre la bicicleta no es bueno: ¿Cómo detectarlo? A través de un estudio biomecánico. Aparte, si no tienes buen control para trazar en las curvas o a la hora de maniobrar. Otro indicador son los brazos estirados.
  • Si tienes carencias de postura y técnica de pedaleo: Buenos ejemplos son un ciclista que pedalea con las rodillas hacia afuera o hacia el cuadro, espaldas encorvadas, miradas al suelo, talones de puntillas o hundidos, o aquellos que ejercen fuerzas y movimientos erróneos, como puede ser el pedaleo circular. Este es uno de los puntos más importantes: un buen estudio biomecánico no se queda en el ajuste de la bicicleta, también indice en la educación y formación al ciclista, para que consiga una buena higiene postural y una técnica de pedaleo correcto. Hay que enseñar el gesto y movimiento de cada pierna en el pedaleo, cómo sentarse en el sillín, cómo activar el core o como se hace un correcto posicionamiento – agarre del manillar.
  • Ganancia aerodinámica: Cuanto peor sean las capacidades físicas del ciclista, mayor es el beneficio que se va a extraer de esta ganancia, ya que el tiempo expuesto en una competición o entrenamiento para hacer el mismo recorrido es mayor.

De este último motivo se extrae una premisa fundamental: son nuestras capacidades físicas y estructurales la que determinan qué tipo de bicicleta nos conviene, teniendo en cuenta siempre qué tipo de ciclismo queremos practicar: btt, carretera, cicloturista, recreativo o competitivo, y las distancias en que nos moveremos.

Está claro que no tiene las mismas necesidades un triatleta de corta distancia que uno de larga. Incluso no es lo mismo media distancia que larga.

estudio biomecánico

Por tanto no nos hemos de adaptar nosotros a la bicicleta, si no ella a nosotros, de ahí la necesidad del estudio biomecánico. Nuestra capacidad de adaptación física es limitada, por mucho que la entrenemos; en cambio, la capacidad de ajuste del material que utilizamos es mucho mayor.

De ahí que mi recomendación, para no llevarse un disgusto, es hacer el estudio previo a la compra de la bicicleta, para así determinar qué tipo de bicicleta se puede llevar y cuál se ajusta más.