Si metemos a un triatleta de larga distancia y a un maratoniano en la misma sala, es muy posible que terminen en una discusión en concreto, cuál de las dos disciplinas conlleva más esfuerzo. «Corro tras 180 kilómetros de ciclismo«, dirá el triatleta. «Ir al trote no cuenta«, replicará el maratoniano. «Yo sí que corro de verdad».

Y así, hasta el infinito. Aunque no hay manera de cuantificar qué carrera es realmente más dura (el sufrimiento y su percepción, después de todo, es individual), un equipo internacional ha comparado la carga de entrenamiento de los dos eventos para ver si uno pudiera tener más impacto que el otro. «Es un estudio basado en la conversación típica de dos amigos«, dice Jonathan Esteve-Lanao, uno de los investigadores a cargo del estudio. «tanto los doctores Cejuela, Cardona, Moreno – Pérez como yo mismo somos además entrenadores profesionales. Por eso la mayor parte de nuestra investigación ha ido orientada a resolver nuestras preguntas cotidianas, buscando nuestras necesidades, cara a mejorar nuestros programas de formación«.

Después de identificar a quince maratonianos y quince triatletas de distancia Ironman a una edad, peso, tipo de cuerpo, niveles de VO2max, experiencia de resistencia y niveles de rendimiento comparables (evaluados por los resultados de la carrera), los investigadores les pusieron a entrenar para sus respectivos eventos. Utilizando un análisis de los datos fisiológicos y los registros diarios de entrenamiento, los investigadores calcularon varias proporciones que incluían la carga de entrenamiento, el tiempo de entrenamiento y el tiempo de competición.

¿El resultado? La preparación para una maratón es más difícil. La razón última se encuentra en la concentración del entrenamiento. El entrenamiento para un triatlón de larga distancia cuenta con una carga de volumen superior, pero a una menor intensidad. En cambio, el entrenamiento de maratón exige mayor esfuerzo, básicamente a través de series. Esto puede ayudar a explicar por qué entrenar para un maratón independiente, especialmente uno que involucra un tiempo de calificación, o la búsqueda de una marca personal, puede dejar a un triatleta literalmente destrozado.

«Nuestra intención no es minusvalorar el logro que supone preparara una distancia Ironman, pero en términos de cantidad de carga por unidad de tiempo, se ha demostrado que es más exigente la dosis media de entrenamiento de maratón«, dice Esteve-Lanao.

Aunque esto pone fin al debate «de cuál es el entrenamiento más duro«, es de suponer que la disputa entre maratonianos y triatletas no acabe aquí: quedan otros muchos debates: trimonos vs pantalones cortos, correr con gadgets vs correr sin ellos, si hay que depilarse o no

Fuente original: Triathlete

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