Os juro que llevo tres semanas queriendo hacer este artículo y he ido retrasándolo por no saber cómo abordarlo, que soy consciente de que me van a caer críticas a cascoporro. Pero qué queréis que os diga, lo que veo en el atletismo español cada día me gusta menos, y ya sé que esta es una web de triatlón, pero igual que me lo paso teta viendo los campeonatos de Europa de natación, o el Tour en julio, también me gusta ver los cross y las pruebas en pista. Que para algo este nuestro es el deporte de las tres disciplinas.

A ver, que me voy por las ramas. Os pongo en antecedentes: el 13 de diciembre se disputó en Hyeres el Europeo de campo a través. En él, según han dicho todos los medios de comunicación deportivos, España partió la pana, llevándose el oro por equipos y plata (Alamayehu Bezabeh) y bronce (Adel Mechaal) en individual. El cuarto y quinto puesto también fueron para dos españoles: Ayad Lamdassem e Ilias Fifa.

En categoría junior El Mahdi Lahoufi se hizo con el bronce.

¿Cuál es el tema escabroso? Que los cinco son nacionalizados. Alemayehu Bezabeh es de origen etíope. El resto, de nacimiento marroquí. Puedo entender, en cierto modo lo que dicen en la Federación Española de Atletismo de que “España es la frontera europea con África y llega mucha gente”, aunque no me fío ni un pelo de su presidente, Jose María Odriozola, que dice “que les llegan quince o veinte solicitudes al año y apoyan tres o cuatro”. Jose María, que te conoce todo el mundo, jomío.

Me parece que las ansias por ganar llevan a unos a meterse de todo, y a otros, a nivel administrativo, a tratar de esconder la terrible realidad del atletismo español: Roberto Alaiz fue el primer nacido en España en séptima posición. Aunque también tiene tela: si no contásemos a los nacionalizados, independientemente del país, hubiera sido segundo. Y es que el primer clasificado, turco, es de origen keniano. No es hasta la sexta plaza que nos encontramos al francés Floriand Carvalho para encontrarnos con no nacionalizados.

doping

¿A qué se deben entonces todas estas nacionalizaciones? Mi opinión es que todos estos atletas tendrían grandes problemas para poder representar a sus países de origen en pruebas internacionales dado el nivel competitivo que hay en ellos, con estrellas de renombre y pocas plazas en disputa. En los países receptores, en cuanto llevan unos años aquí, les recibimos con los brazos abiertos sabiendo que sus victorias van a esconder un problema de base. Y esto es engañarnos a nosotros mismos: no hay cantera, no hay trabajo de base y, por desgracia, el futuro es mu’negro.

No sé qué os parece a vosotros. ¿Es ético tirar de nacionalizaciones exprés para conseguir títulos? ¿Debemos estar orgullosos de resultados de este tipo?