¿Os imagináis tomar una cucharada de un batido de frutas, o unas bayas de algún fruto traído del lejano oriente, o un par de tragos de una bebida hasta ahora desconocida, y que eso redujese vuestra fatiga al mínimo, o incrementase vuestra resistencia, u os hiciese más fuertes, altos, y guapos? Y si ya crece el pelo de nuevo, sería la leche.

Pues a mí cuando me hablan de superalimentos me imagino eso, que va a hacer de este tío fofo que soy un cuerpo apolíneo espectacular y que me voy a cascar los cuarenta y dos kilómetros del maratón de mi próximo ironman a la par de Jan Frodeno, que le voy a dar conversación mientras nos hacemos selfies con mi móvil y las subo a instagram. ¿Jan, estás cansado, te traigo algo? ¿Te importa si tiro un poco, que te voy lento hoy?

El marketing ha hecho del danacol el producto de cabecera de muchos hogares. Que es bueno para el corazón, chato. Y necesitas tomarte quince al día. Pues en triatlón pasa algo del mismo tipo con los llamados superalimentos. Que no digo yo que la quinoa, la chía, las bayas de Goji o la espirulina merezcan la pena, pero de ahí a que tengan las propiedades mágicas y maravillosas que según la cultura popular poseen, hay un mundo.

Los fabricantes prometen al consumidor una gran cantidad de efectos positivos: el aceite de coco ayuda a perder peso, las bayas de Goji retrasan el envejecimiento y fortalecen el sistema inmunológico y las semillas de chía ayudan al corazón gracias a su alto contenido de ácidos grasos. Sin embargo, todos estos datos hay que cogerlos con pinzas. Por ejemplo, los efectos sobre la quema de grasa del aceite de coco remiten a las dos semanas, mientras que su alto porcentaje de ácidos grasos saturados puede tener un efecto negativo sobre el sistema cardiovascular.

Las bayas de Goji no tienen efectos tóxicos demostrados, pero en determinadas pruebas realizadas en laboratorio en Alemania se han encontrado residuos de plaguicidas y metales pesados. Y en la espirulina se han hayado microcistinas, que pueden dañar el hígado, el riñón y el cerebro.

La chia, ese superalimento del que todos tenemos un paquete en casa gracias al libro Nacidos para correr, tiene sus contraindicaciones: puede reducir la presión arterial y si sufres diarrea, la incrementa, dado que acelera los procesos digestivos.

Así que como con todo en la vida, lógica. Sin duda la nutrición es básica en el triatlón: productos integrales, ecológicos y sobre todo, de cercanía. Y entrenar, entrenar y entrenar.