El caso de los frenos de disco en el ciclismo ha hecho y sigue haciendo correr ríos de tinta entre sus partidarios y detractores. Por más que se delibera no se llega a un acuerdo en lo que se refiere a los pros y los contras para tomar una decisión consensuada a la hora de permitir su utilización. En cuanto a sus propiedades técnicas, pocos dudan de que aportan más cosas positivas que negativas, aunque la seguridad para los deportistas sigue estando en entredicho.

Cuando parece que el debate se va inclinando a favor de este sistema de frenos, pues ocurre algo como lo sucedido hace unos días a Katie Compton, campeona estadounidense y subcampeona del mundo de ciclocross. Un profundo corte con un freno de disco en su rodilla ha vuelto a levantar la polémica respecto al uso de este sistema.

Al hilo de todo esto, unos permiten la utilización de estos frenos de disco en unas competiciones mientras que otros lo prohíben en situaciones similares. Si bien actualmente la UCI permite el uso de este sistema de frenos, han venido estando prohibidos en las carreras Élite nacionales. Hasta el punto de que, en el Campeonato de España celebrado en Soria en 2017, la Real Federación Española de Ciclismo tuvo que tomar la decisión de no permitir tampoco su uso a los corredores Élite UCI para poder competir todos en igualdad de condiciones.

Y decimos aquello de que “han estado prohibidos” porque hace solo unos días la Federación Gallega de Ciclismo aprobaba el uso del sistema de frenos de disco en las competiciones de carretera no inscritas en el calendario nacional en todas sus categorías. Hay que recordar que tanto las federaciones nacionales como las regionales están autorizadas para regular las competiciones que se desarrollen bajo su control.

Mientras tanto, ¿cuál es la opinión de los ciclistas profesionales en esta cuestión? Pues en un principio prevalece el sentir mayoritario de que el uso de estos frenos no debería estar permitido hasta que no se encuentre una solución a los problemas con la seguridad, algo en lo que ya se está trabajando. Al mismo tiempo, también es cierto que cada vez hay más ciclistas que no ven con malos ojos utilizar un sistema de frenos que para muchos es más eficiente que el convencional, sobre todo en las etapas de lluvia.

Hace ahora un año que en medio de una caída durante el Tour de Abu Dhabi, el freno de disco del corredor alemán del Quick Steep, Marcel Kittel (único ciclista que lo montaba en ese momento), seccionó la zapatilla del ciclista de Sky, Owain Doull. Aunque no le causó daños físicos, trajo a la mente de muchos el corte en la tibia que el año anterior había sufrido Fran Ventoso en la París-Roubaix. Acto seguido, tanto Alberto Contador como Chris Froome se mostraron totalmente en contra de que se permitiera montar dicho sistema de freno hasta que no se llevaran a cabo las modificaciones pactadas para proteger a los ciclistas. Esto a día de hoy sigue sin suceder.

Otro peso pesado como Peter Sagan, uno de los ciclistas más mediáticos del pelotón y que habitualmente aparece entre los favoritos de BetStars en gran parte de las competiciones en las que participa, no se decanta rotundamente por un sistema u otro (no descarta montar frenos de disco en competición), aunque ya ha manifestado que se deberían unificar criterios y que todos utilicen el mismo.

Más contundente era el colombiano Nairo Quintana cuando la pasada temporada afirmaba que los frenos de disco eran “una tecnología peligrosa, ruidosa, pesada, innecesaria y, por tanto, contraproducente”.

Otro que también se pronunció en su día fue el pasado vencedor del Giro, Tom Dumoulin, cuando hizo hincapié en que es un fan de las innovaciones y de probar nuevas cosas, pero añadió que los frenos de disco no eran seguros para el ciclista.

Así las cosas, veremos la polvareda que se levanta ahora entre los profesionales tras el incidente de Katie Compton.