Que Chris Froome ha pasado a la lista de los mejores ciclistas de la historia es algo que todo sabemos. El británico ha ganado su cuarto Tour de Francia, algo que sólo han conseguido cuatro hombres. También es el cuarto hombre que más días ha vestido el maillot amarillo en la historia del Tour.

Hay muchos factores que hacen que Froome sea tan bueno. Su entrenamiento, su mentalidad, su talento, su determinación, su gran equipo. Junto con esto Chris Froome posee una fisiología perfecta para un ciclista, resultado de su genética -seguramente- y de su esfuerzo físico y por cuidarse.

Mide 1.85 metros y en el Tour de 2015 dijo que había conseguido su peso de carrera más bajo, llegando a 66 escasos kilos. Algo que el atribuyó a un estricta dieta recortada en carbohidratos en favor del consumo de proteína.

Cuando se convirtió en uno de los mejores del mundo, el británico permitió que se realizaran estudios fisiológicos sobre su cuerpo y que se publicaran los datos. Aquellos estudios mostraron datos asombrosos. Los investigadores vieron que Froome tenía algunas de las mejores estadísticas que se habían visto nunca cuando compararon su potencia con su peso corporal. El reciente campeón del Tour fue capaza de llegar a sostener niveles de potencia en torno a 6.25 watios por kilogramo, algo bárbaro. Su potencia de salida en un sprint es aún más sorprendente, ahí llego a estar en torno a los 7.8 watios por kilogramos.

Al mismo tiempo, los investigadores concluyeron que el VO2 máx de Froome -digamos la cantidad de oxígeno que su cuerpo puede transportar hasta sus músculos- era de 88,2 mililitros (por kilogramos y por minuto). Este valor está entre los más altos jamás registrados.

Los ciclistas de élite rara vez tienen una puntuación alta en la eficiencia bruta y VO2 máx, señalaron los científicos que dirigieron el estudio en su momento. Sin embargo, el de Sky mostró una eficiencia bruta extremadamente alta también. Digamos que la eficiencia bruta refleja la parte de energía química que se convierte en energía mecánica.

Por todo esto que comentamos Froome está construido para ser un ciclista. Por supuesto, su talento, su técnica y su dedicación hacen que todo esto vaya más allá. Sin él nada sería posible.

Para el Dr. Michael Joyner, investigador de la Clínica Mayo, en el deporte de élite ha habido una tendencia hacia los atletas con ciertos tipos de cuerpo «ideales», tal y como señaló en Business Insider. Los cuerpos de los nadadores tienden a ser largos y poderosos, como Michael Phelps. Los corredores de larga distancia son a menudo cuerpos más cortos y extremadamente ligeros. En cuanto a los ciclistas, basta con mirar a Froome.

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