Hace año y medio nadie sabía quién era Gene Dykes. El pasado mes de diciembre y con 70 años, Gene Dykes rebajaba en 25 segundos el récord del mundo de maratón en su categoría de edad establecido por Ed Whitlok a los 73 años y dejaba la marca en 2h54:23. A partir de entonces, todo el mundo sabíamos quién era Gene Dykes: «Corres un buen maratón, y de repente todo el mundo parece saber quién eres», decía el propio Dykes, sorprendido por la fama que le ha llegado a los 70 años.

Tras haberlo intentado en dos ocasiones durante 2018, a la tercera fue la vencida. No había sido posible en Rotterdam, donde terminó en 2h57:43 y tampoco lo consiguió en Toronto, con 2h55:18, pero a la tercera todo indicaba que aquel 15 de diciembre iba a pasar a la historia. Dykes hizo una carrera para enmarcar en Jacksonville (Florida), pasando la media en 1:26:56 y corriendo a una media de 4’08″/km con 70 años. Pero lo que pintaba tan bien, no terminó con un final feliz, y la marca no fue homologada. Aunque el Maratón de Jacksonville tenía el certificado USATF, la carrera no fue revisada por la USATF, y tienen que confluir ambas variables para contar con el reconocimiento de récords por la USATF/IAAF.

Gene Dykes

Foto: Michael Scott

El caso Dykes llevado a laboratorio

Trámites aparte, lo que sí es cierto y nadie puede negarlo, porque no hay trampa ni cartón, es que Gene Dykes ha bajdo de las tres horas en todas las maratones que ha corrido en 2018. Y eso no solo nos sorprende a cualquier de los que corremos y sabemos lo que significa correr a 4:08/km durante 42 kilómetros seguidos, sino que también llamó poderosamente la atención a Bill Farquhar, un especialista en medicina del deporte de la Universidad de Delaware (EE.UU.), y a otros investigadores de la Clínica Mayo. Su objetivo, investigar los detalles del perfil fisiológico de un corredor de maratones de 71 años de Pennsylvania que parece desafiar a la naturaleza al correr más rápido cuanto más mayor se hace.

Farquhar es profesor en el Departamento de Kinesiología y Fisiología Aplicada de la Facultad de Ciencias de la Salud. Él y su equipo utilizaron palabras como «excepcional» y «notable» para describir los datos de rendimiento a los 71 años de Gene Dykes tras su marca no homologada conseguida en diciembre (2:54:23). «Creo que sin duda es único», confiesa Farquhar. «Comparado con un hombre de 70 años, sus números son increíblemente altos.»

Gene Dykes

Foto: Ashley Barnas

Dykes visitó el Campus de Ciencia, Tecnología e Investigación Avanzada (STAR) de la Universidad de Delaware en agosto de 2018 por invitación de Farquhar, quien lo conocía de un grupo de corredores locales. Durante su estancia en el Complejo de Ciencias de la Salud, Dykes se sometió a varias pruebas de rendimiento que medían su capacidad aeróbica máxima, el umbral de lactato, la economía de carrera y la composición corporal. Fue la primera vez que Dykes corría en una cinta y probablemente la última. «Estoy seguro de que nunca volveré a hacerlo», dijo Dykes. «Es lo más difícil que he hecho en mi vida, porque cuando corres siempre consigues algo: llegas a la meta, terminas tu entrenamiento… siempre pasa algo bueno. Pero cuando corres en una cinta para hacer esta prueba, te ponen a prueba hasta el límite, De repente, no puedes dar un paso».

Pero dar otro paso es algo que Dykes aparentemente hace mejor que la mayoría. Dykes ha corrido alrededor de 300 carreras desde que retomó el deporte hace 14 años. Corre desde 1.500 metros hasta ultramaratones de varios días, generalmente entrenando cinco o seis días a la semana.

No es sólo su edad lo que lo hace inusual. Farquhar explicó que la prueba incluía una medición del consumo máximo de oxígeno de Dykes durante el ejercicio, también conocido como VO2 máx. Mientras estaba en la cinta, Dykes utilizó una máscara que medía cuánto oxígeno consumía a máxima intensidad. Corrió a velocidades de entre 12 y 16 kilómetros por hora y alcanzó una frecuencia cardíaca de 156 pulsaciones por minuto con una ventilación máxima de 112 litros de aire por minuto (o casi dos litros por segundo).

Un rendimiento cercano a su nivel máximo de oxígeno

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que Dykes era capaz de mantener su rendimiento a un nivel cercano a su nivel máximo de oxígeno. El trabajo de los investigadores fue explicado en la edición del 11 de abril de la New England Journal of Medicine. El estudio concluye que es la capacidad de Dykes de mantener ese alto porcentaje de VO2 lo que probablemente explica su rendimiento en maratón. El chequeo médico reveló “una salud cardiometabólica excepcional”, con niveles de glucosa y colesterol adecuados (86 y 173 miligramos por decilitro, respectivamente) y una tensión arterial óptima (122/75).

Dykes registró un consumo máximo de 47 mililitros de oxígeno por kilo de peso por minuto, mientras que la media para los hombres de 70 años se sitúa en torno a 26, o poco más de la mitad. La eficiencia en el uso de oxígeno fue “similar a los valores registrados en corredores más jóvenes”.

«La mayoría de la gente llega al 75, 80, 85 por ciento de ese techo fisiológico. Parece que se está acercando al 90 por ciento durante todo el tiempo», concluye Farquhar. «Es capaz de acercarse y mantener su máximo. La mayoría de la gente se acerca y se fatiga».

Dykes se pasa la mayoría de los fines de semana del año corriendo pruebas, a veces alrededor del mundo. Para él, es una  manera de disfrutar de la jubilación y de hacerse con un triunfo detrás de otro.»Cada vez soy más rápido. Esto tiene que acabarse en algún momento», reconoce Dykes. Mientras tanto, seguirá luchando por conseguir homologar el récord mundial de maratón de su categoría de edad que le fue negado el pasado diciembre de 2018.

Fuente: University of Delaware